Semana fuerte, la pega fome, aburrido con los líos, donde al parecer debo ser síquico para saber que hacían los demás. Me gustan los equipos de trabajo donde estamos juntos, no donde somos excusas para nuestros errores, ese tipo de grupo me agota y me decepciona, no soy alguien que soporte bien las malas intenciones.
Lo único bueno de la semana, como siempre, mi sobrina. Hoy, después de comer un buen pastel de choclo, me di cuenta que no estaba bien de mi estómago. Si bien no me sentía bien, le prometí a ella que saldríamos, y yo a ella le cumplo aunque no pueda, me parto el alma por ella.
Después del viaje me senté tranquilo en el pasto, y después de una fuerza al levantarme del pasto, me di cuenta que no estaba bien. No dije nada, quería que ella estuviera contenta, pero ella notó que había algo raro, y bueno, le conté. Después de un rato donde estábamos solos en la plaza, se me acercó y me pidió que volviéramos, me quede con la boca abierta, le expliqué que no teníamos que irnos aún, que no me sentía tan mal, pero ella insistió.
Después de preguntas y más preguntas, me dijo que quería irse porque si, y frente a eso no queda más que hacer caso. Llegando a la casa corrí al baño. Me recosté en la cama y se me acercó al menos 5 veces antes de irse para preguntarme como estaba, y después me pidió que la acompañara a la casa, pero si es que me sentía bien.
Esa niña me quiere mucho, hoy caí en cuenta, lo vi y me dejó muy feliz. Se quedó preocupada y me pidió que me cuidara, para que estuviera bien.
Realmente me quiere, soy papá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario