Ya llevo más de un mes en mi nuevo trabajo, un trabajo que esta resultando… interesante. Con personas que no conozco, otras que pensé no vería otra vez, personas muy distintas y que me ha costado mucho aceptar, y otras con las que he hecho buenas migas muy rápido. Un lugar donde soy nadie y puedo ser quien quiera.
Me hecho de un amigo, creo que ya puedo decirle amigo. Es un chico, que como siempre, o casi, tiene cerca de 10 años menos que yo, que no se porque… pero a las personas de mi edad les cuesta un poco parece relacionarse conmigo, quizás será por como me veo, que represento cerca de 7 años menos, o como pienso, que me río más que ellos.
Estos días han sido raros, por primera vez en mi vida siento que estoy haciendo una vida. Mis días son algo extraños, me parece que puede haber algo fuera. Sé que todos los que veo en el trabajo son muy distintos a mi, y que no se acercan a pensar las cosas de maneras tan radicales como yo, pero son personas, las tengo a mi alcancé y no es difícil esta con ellas.
Mi vida social y laboral está mejorando, ya que para mejorar la situación, no he perdido contacto con mis antiguos compañeros de trabajo, con los que probablemente realice un proyecto, como ven… mi vida está cambiando.
Lo único que no cambia es como se siente mi corazón, que si bien suena algo cursi, es realmente molesto sentir este vacío.
Como siempre, me faltó algo de suerte y la semana pasada no pude tener mi cita con la sicóloga, que mañana la tendré. Estoy esperando esta cita para volcar todo esto que tengo apretado en la garganta, todo este dolor anestesiado, dormido, callado.
Otro punto… se acerca una fecha en la que no se realmente que haré. Después del terremoto llamé a mis compañeros y amigos, entre ellos estaba este amigo especial del colegio, al menos especial de mi parte, que él nunca supo lo especial que era. Está de cumpleaños pronto, es uno de los pocos que se mostro algo molesto por no haberlo llamado antes, eso me dice que extrañó mi contacto, eso me deja esperanzado.
Estoy volviendo un poco a esta ceguera de pensar que hay esperanzas, solo por el hecho de encontrarlo, de verlo y de ser un poco como antes. Soy un tipo romántico, pero de verdad, de esos melancólicos y sufrientes, que hacen de su vida un largo caminar por el amor no correspondido (¿usé la palabra amor?).
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