domingo, 11 de abril de 2010

Dos meses

Un fin de semana como cualquier otro. Mi hermana salió llevándose a mi sobrina, y haciendo lo que es secreto a voces, buscando donde irse. A mi cuñado, simplemente se puede ir donde quiera, es un idiota con un orgullo estúpido que solo sabe gastar el dinero en bebida y comida (más en el primero), y que cree que con sus ideas idiotas podrá mantener a la familia que le importa nada, que lo veo y lo leo, es una familia que nunca quiso, es un accidente, un poco como lo que pasó conmigo.

Mi mamá… con sus penas y su cara que las hacen evidentes. Mi papá… callado sabiendo que va a pasar y sin poder hacer nada al respecto, tuvo más de 30 años, así que ahora no se puede quejar, ni siquiera hacer un comentario, solo puede mirar callado como se quedó fuera de nuestras vidas.

Y está mi sobrina, la única persona en la que puedo confiar en esta casa, es la única cuyas risas me hacen reír, y la única que cuando me abraza y me dice te quiero me hace feliz.

Y yo… eso está más complejo. Esta semana fui a la segunda visita a mi sicóloga, y ya le digo “mi” porque seguiré yendo a verla, que no me hace mal un poco de ayuda. En la consulta salió el tema de lo que quiero, que estoy buscando, y lo que quiero y estoy buscando es algo mío, una cosa a la que llamar vida, un poco desear y necesitar solo por querer, solo por mi.

Estoy difícil, muy confundido, muy irritable, muy incómodo. Mis mañanas me pesan, mi cama es agradable, mis sueños… un lugar donde descansar, pero al abrir los ojos no tengo un lugar donde refugiarme.

Me siento muy mal, me siento perdido y sin muchas esperanzas en esta casa, me estoy muriendo aquí, y me ven y al parecer a nadie le importa mucho.

Mi mamá está haciendo planes para irse, pero conmigo, que sin mi no se va, y eso me pone más peso, al final soy el responsable de su ida, de su búsqueda, y al parecer no es solo que no es solo porque me quiere, es porque me necesita, que se quiere mudar cerca de la casa, pero no hay nada al alcance de su bolsillo… por lo que un compañero de piso no es mala idea. Como siempre soy útil.

Ya no se porque escribo en este blog, para que cuento esta historia una y otra vez, cuando sé que mi vida es la que necesitan que sea los demás, y donde escribiré lo que ya saben que será, como ayudo a mi mamá, a mi hermana, a mi sobrina, al tipo de la esquina, a todos menos a mi.

Con mi sicóloga sacamos en conclusión que esta casa, esta familia, me está ahogando, no me permite buscar o crecer, no me permite vivir, y mientras no me vaya de aquí, seguirá igual.

De aquí a dos meses necesito una vida. Es un plazo que me he impuesto porque… me parece un tiempo justo, pero principalmente, porque se que se aquí a dos meses, ya no podré aguantar en forma saludable, y volveré a ser ese tipo de antes de la encefalitis que tuve el 97, y volveré a no sonreír con nada, volveré a no buscar nada, a no sentir nada, solo… no sé que seré, pero no será bueno.

No hay comentarios: