Ya es sábado, una semana santa especial, una semana santa que quería estar solo, una semana santa donde la soledad hubiese sido un gran regalo.
Mi vida… sigue sin sentido, ya hice citas con una sicóloga para estas semanas que vienen, lo malo es que solo tenía horas en la tarde, así que me olvido del almuerzo los días viernes, pero bueno… es por mi bien.
No sé como serán estas sesiones. La primera fue algo rara, yo quería saber de que se trataba, que lo único similar fueron mis visitas a los siquiatras después de mi enfermedad, para controlar la depresión, pero en ese caso fueron pastillas, pero en este caso… no hay ayudas tan claras, estoy sella y yo frente a mi cabeza.
Esta segunda sesión quiero vomitar todo lo que me ha pasado, como veo las cosas, como siento que fueron. Pero se que va a pasar algo que no me gusta, que intento evitar, controlar, ocultar… no me gusta llorar, no es algo que me haga sentir bien, es algo raro, en mi caso lo siento como vomitar, se que suena raro, pero se debe a que si, me va a hacer bien, pero no me gusta como se siente, le tengo miedo.
Si… me di cuenta que le tengo miedo a llorar, pierdo el control y sale todo de golpe, y duele mucho. Cuando lloro exploto, salen recuerdos, sensaciones y penas que no recordaba tener, y es realmente doloroso.
No se bien que es lo que tengo dentro, no se cuanto tengo escondido ni como se sentirá el sacarlo. Estas primeras sesiones serán dolorosas, eso lo sé, pero no queda otra opción.
Esta semana santa… no se que pensar, he dormido mal, he tenido que soportar a personas que jamás esperé ver, que no me interesaba ver, que me incomodaron, pero no pude hacer nada al respecto. Ahora mismo, tenemos un invitado que ni conozco, bueno… si lo conozco, pero no me gustaría conocer, pero estoy obligado a esto.
Quiero otra vida, no es cosa de una elección, es una necesidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario