viernes, 30 de abril de 2010

Viernes… comienzo de la semana

Hoy fue un día difícil, de esos que me recuerdan el porque las mañanas son complicadas, donde el salir de la cama es casi un salto de fe, donde no se que pasará, solo se que pasará algo.

Lo bueno… mucho trabajo, que al final tuvo sus frutos, logré mi objetivo y aprendí muchas cosas que no conocía. Lo malo… todo el resto.

Siento que vivo la vida que esperan los demás, y siento que eso ya no puede durar más. Mi capacidad de olvidar y no pensar en como toda mi vida es un asco está terminando.

Fue un viernes parecido a un lunes. Empieza el fin de semana, y este viernes parece lunes. Me parece que el descanso está en el trabajo, que es donde puedo ser más yo, donde lo que decido hacer es aceptado por personas que saben como hacerlo.

Amigos… estoy agotado, la cantidad rabia se está haciendo insoportable, la imposibilidad de sentir una vida me está matando.

Quiero terminar con todo esto, sea como sea.

Suerte

Hoy tuve otra cita con la sicóloga, una cita algo mas larga, en la última no pudimos terminar, así que ahora tuvimos dos seguidas.

La idea era seguir con la discusión sobre mis padre y mi historia, un poco de como me he convertido en este personaje raro, que no entiende como ser parte de esta loca vida.

Pero… como siempre pasa conmigo, la conversación se fue a otro lado. Me preguntó si había pasado algo importante en este semana… “No, nada importante, salvo… esta semana fue el cumpleaños de mi amigo, el que quería cuando estaba en el colegio, y lo llame”.

Si… lo llame, y no puedo decir el porque. Hablando con ella me dijo que el 90% de las decisiones que tomamos son por instinto, y bien… yo le creo mucho al mío, así que lo hice.

La llamada fue rara, un poco… se siente distinto cuando hablo con él.  Mientras hablábamos se escuchaban sus hijos en el fondo, y me sentía fuera de lugar, pero estaba haciendo algo que necesitaba.

Hablando con mi sicóloga… llegué al momento de la pregunta… “¿Le digo que lo quería mucho cuando estaba en el colegio?”, y cuando digo mucho… es mucho.

Su consejo… si se lo digo… arriesgaré mucho, puedo provocarlo y explotará, le dirá a todos, cambiará mi vida, puede pasar cualquier cosa, pero si estoy dispuesto a soportar y sobrellevar todo esto… lo más aconsejable es hacerlo, es terminar con esto y dejar de sentir esto… la sensación de que algo quedó sin terminar, que créanme… es difícil de sobrellevar.

Creo que aún me pasa algo con él, me siento distinto, soy yo otra vez, me cuesta menos encontrar las respuestas.

Mi sicóloga me habló de su teoría y de su experiencia… durante toda la vida, uno puede conocer a mucha gente, y de entre ellos, puedes encontrar a muchos que quieras, pero si tienes suerte, encontrarás a alguien a quien, pase el tiempo que pase, cambie lo que sea que cambie, siempre seguirá siendo ese alguien que hace que las cosas sean… únicas.

Quizás tuve mucha suerte.

viernes, 23 de abril de 2010

Salen palabras inesperadas

Ya llevo más de un mes en mi nuevo trabajo, un trabajo que esta resultando… interesante. Con personas que no conozco, otras que pensé no vería otra vez, personas muy distintas y que me ha costado mucho aceptar, y otras con las que he hecho buenas migas muy rápido. Un lugar donde soy nadie y puedo ser quien quiera.

Me hecho de un amigo, creo que ya puedo decirle amigo. Es un chico, que como siempre, o casi, tiene cerca de 10 años menos que yo, que no se porque… pero a las personas de mi edad les cuesta un poco parece relacionarse conmigo, quizás será por como me veo, que represento cerca de 7 años menos, o como pienso, que me río más que ellos.

Estos días han sido raros, por primera vez en mi vida siento que estoy haciendo una vida. Mis días son algo extraños, me parece que puede haber algo fuera. Sé que todos los que veo en el trabajo son muy distintos a mi, y que no se acercan a pensar las cosas de maneras tan radicales como yo, pero son personas, las tengo a mi alcancé y no es difícil esta con ellas.

Mi vida social y laboral está mejorando, ya que para mejorar la situación, no he perdido contacto con mis antiguos compañeros de trabajo, con los que probablemente realice un proyecto, como ven… mi vida está cambiando.

Lo único que no cambia es como se siente mi corazón, que si bien suena algo cursi, es realmente molesto sentir este vacío.

Como siempre, me faltó algo de suerte y la semana pasada no pude tener mi cita con la sicóloga, que mañana la tendré. Estoy esperando esta cita para volcar todo esto que tengo apretado en la garganta, todo este dolor anestesiado, dormido, callado.

Otro punto… se acerca una fecha en la que no se realmente que haré. Después del terremoto llamé a mis compañeros y amigos, entre ellos estaba este amigo especial del colegio, al menos especial de mi parte, que él nunca supo lo especial que era. Está de cumpleaños pronto, es uno de los pocos que se mostro algo molesto por no haberlo llamado antes, eso me dice que extrañó mi contacto, eso me deja esperanzado.

Estoy volviendo un poco a esta ceguera de pensar que hay esperanzas, solo por el hecho de encontrarlo, de verlo y de ser un poco como antes. Soy un tipo romántico, pero de verdad, de esos melancólicos y sufrientes, que hacen de su vida un largo caminar por el amor no correspondido (¿usé la palabra amor?).

miércoles, 14 de abril de 2010

Ayuda de un sicólogo

Las cosas se están siendo más tranquilas. En mi trabajo está mejorando todo, a diferencia del anterior he hecho amigos rápido, y me siento dentro del juego, las cosas son como esperaba, y solo espero poder cumplir con los retos que me pongan, quiero aprender.

En lo demás… no se como evaluarlo. Estoy viendo a la sicóloga, me ha dicho cosas, que aunque ya sabía, me ha ayudado mucho escucharlas de alguien más. Es un poco romper esa soledad.

Me habló de lo que ella ve, y como he logrado soportar todo lo que me ha pasado. Definió mi vida como difícil, y cada vez que le cuento algo, anota en su dibujo de mi ambiente y veo en su cara una mueca de “como le ha pasado tanto”.

Muchos que han leído mis historias me han comentado lo difícil que ha sido mi vida, y que no comprenden como lo he soportado. Y la doctora me lo explicó, y en verdad lo suponía. Me he cerrado, alejado y protegido de todo lo que me rodea, apartándome del mundo, tanto que me acostumbré a no necesitar ayuda, a no pedirla, ni siquiera considerarla como una opción. No es que no quiera pedir ayuda, simplemente no pasa, no necesito, me las arreglo solo, y no es porque no quiera, que cuando me doy cuenta la pido, mi problema es que no se me ocurre pedirla.

Este blog es un poco esto de pedir ayuda, aunque en este caso debo admitir que solo la pido acá, que a los que están al lado mío, no se si puedan lidiar con mis problemas, que yo soy un poco fuente de su tranquilidad, y les sirvo sano.

Ese es otro punto que salió, yo vivo para ayudar a los demás, pero no tengo claro que puedo hacer por mi. No tengo nada que querer, y me explicó que eso es lógico, si después de todo me acostumbré a no necesitar nada.

Estoy algo vacío, sin muchas necesidades, sin mucha vida, sin ganas de pelear por mi, que todas estas intenciones que tengo de cambiar las cosas no es por que sepa que será una respuesta, es porque espero que cuando cambie, algo más cambie y finalmente… tenga una vida.

domingo, 11 de abril de 2010

Dos meses

Un fin de semana como cualquier otro. Mi hermana salió llevándose a mi sobrina, y haciendo lo que es secreto a voces, buscando donde irse. A mi cuñado, simplemente se puede ir donde quiera, es un idiota con un orgullo estúpido que solo sabe gastar el dinero en bebida y comida (más en el primero), y que cree que con sus ideas idiotas podrá mantener a la familia que le importa nada, que lo veo y lo leo, es una familia que nunca quiso, es un accidente, un poco como lo que pasó conmigo.

Mi mamá… con sus penas y su cara que las hacen evidentes. Mi papá… callado sabiendo que va a pasar y sin poder hacer nada al respecto, tuvo más de 30 años, así que ahora no se puede quejar, ni siquiera hacer un comentario, solo puede mirar callado como se quedó fuera de nuestras vidas.

Y está mi sobrina, la única persona en la que puedo confiar en esta casa, es la única cuyas risas me hacen reír, y la única que cuando me abraza y me dice te quiero me hace feliz.

Y yo… eso está más complejo. Esta semana fui a la segunda visita a mi sicóloga, y ya le digo “mi” porque seguiré yendo a verla, que no me hace mal un poco de ayuda. En la consulta salió el tema de lo que quiero, que estoy buscando, y lo que quiero y estoy buscando es algo mío, una cosa a la que llamar vida, un poco desear y necesitar solo por querer, solo por mi.

Estoy difícil, muy confundido, muy irritable, muy incómodo. Mis mañanas me pesan, mi cama es agradable, mis sueños… un lugar donde descansar, pero al abrir los ojos no tengo un lugar donde refugiarme.

Me siento muy mal, me siento perdido y sin muchas esperanzas en esta casa, me estoy muriendo aquí, y me ven y al parecer a nadie le importa mucho.

Mi mamá está haciendo planes para irse, pero conmigo, que sin mi no se va, y eso me pone más peso, al final soy el responsable de su ida, de su búsqueda, y al parecer no es solo que no es solo porque me quiere, es porque me necesita, que se quiere mudar cerca de la casa, pero no hay nada al alcance de su bolsillo… por lo que un compañero de piso no es mala idea. Como siempre soy útil.

Ya no se porque escribo en este blog, para que cuento esta historia una y otra vez, cuando sé que mi vida es la que necesitan que sea los demás, y donde escribiré lo que ya saben que será, como ayudo a mi mamá, a mi hermana, a mi sobrina, al tipo de la esquina, a todos menos a mi.

Con mi sicóloga sacamos en conclusión que esta casa, esta familia, me está ahogando, no me permite buscar o crecer, no me permite vivir, y mientras no me vaya de aquí, seguirá igual.

De aquí a dos meses necesito una vida. Es un plazo que me he impuesto porque… me parece un tiempo justo, pero principalmente, porque se que se aquí a dos meses, ya no podré aguantar en forma saludable, y volveré a ser ese tipo de antes de la encefalitis que tuve el 97, y volveré a no sonreír con nada, volveré a no buscar nada, a no sentir nada, solo… no sé que seré, pero no será bueno.

sábado, 3 de abril de 2010

Necesidad

Ya es sábado, una semana santa especial, una semana santa que quería estar solo, una semana santa donde la soledad hubiese sido un gran regalo.

Mi vida… sigue sin sentido, ya hice citas con una sicóloga para estas semanas que vienen, lo malo es que solo tenía horas en la tarde, así que me olvido del almuerzo los días viernes, pero bueno… es por mi bien.

No sé como serán estas sesiones. La primera fue algo rara, yo quería saber de que se trataba, que lo único similar fueron mis visitas a los siquiatras después de mi enfermedad, para controlar la depresión, pero en ese caso fueron pastillas, pero en este caso… no hay ayudas tan claras, estoy sella y yo frente a mi cabeza.

Esta segunda sesión quiero vomitar todo lo que me ha pasado, como veo las cosas, como siento que fueron. Pero se que va a pasar algo que no me gusta, que intento evitar, controlar, ocultar… no me gusta llorar, no es algo que me haga sentir bien, es algo raro, en mi caso lo siento como vomitar, se que suena raro, pero se debe a que si, me va a hacer bien, pero no me gusta como se siente, le tengo miedo.

Si… me di cuenta que le tengo miedo a llorar, pierdo el control y sale todo de golpe, y duele mucho. Cuando lloro exploto, salen recuerdos, sensaciones y penas que no recordaba tener, y es realmente doloroso.

No se bien que es lo que tengo dentro, no se cuanto tengo escondido ni como se sentirá el sacarlo. Estas primeras sesiones serán dolorosas, eso lo sé, pero no queda otra opción.

Esta semana santa… no se que pensar, he dormido mal, he tenido que soportar a personas que jamás esperé ver, que no me interesaba ver, que me incomodaron, pero no pude hacer nada al respecto. Ahora mismo, tenemos un invitado que ni conozco, bueno… si lo conozco, pero no me gustaría conocer, pero estoy obligado a esto.

Quiero otra vida, no es cosa de una elección, es una necesidad.

jueves, 1 de abril de 2010

Lugares

He estado peor, pero no ha sido en muchas ocasiones. Pues si, estoy mal, algo mareado por todo lo que me ha pasado, y un poco cansado porque sigue pasando.

Estoy en mi nuevo trabajo, un poco perdido aún, un poco mareado, un poco… cansado, soy alguien a quien conocer a nuevas personas se le hace difícil, y que en una empresa con tantas personas, es algo agotador.

Estoy trabajando en algo parecido a un proyecto junto a dos niños, porque no puedo decirles de otra forma. Nuevamente soy el mayor, el más “experimentado”, el que suponen debe saber más, el que no quiere eso y solo quiere ser… otro.

Estoy un poco incómodo con mis compañeros, hay uno de ellos que cree saberlo todo, que habla con palabras rebuscadas y que tiene un ego muy desarrollado, el otro es más simpático, con más facilidad de crear vínculos, pero con problemas para expresarse y algo tímido, me siento un poco identificado.

El “modesto” es complejo, no me agrada trabajar con él, es alguien que compite y que lo único que busca es hacer lo que él quiere y que se le reconozca como.. definitivamente hay un problema de autoestima ahí. El otro es un mejor compañero, alguien que discute, escucha, defiende lo que cree, pero si lo cree correcto, no tiene problemas en seguir lo que cree que es correcto, aunque no sea su idea.

De los dos, este nene acomplejado me está haciendo la vida de cuadritos, se me hacen largos los días con él, quien habla fuerte, grita (y no es broma) cada vez que logra algo y se dice cuán magnifico es, y… francamente es agotador el trabajar con él, aunque trata de ser simpático, pero sin mucho éxito.

Todo esto ocurre mientras… yo estoy cada vez más cerrado. Me está pasando lo de antes de enfermarme, estoy… casi igual. Al llegar a casa cambio, ya no soy el mismo, solo quiero no estar, que no me vean, no hablar, no tocar, no ser. La única persona que realmente logra que estar acá tenga algo de sentido es mi sobrina, y es la única que me permite respirar tranquilo.

Estoy a un paso de salir de casa, pero lo quiero hacer con calma, el problema es que tengo a alguien muy querido para mi que me quiere seguir y que quiere que lo haga pronto, si hasta me esta buscando lugar.

Mi problema… no se si quiero llevar a alguien. Estoy con una necesidad de que no me necesiten, de ser inútil, de ser no visto. No quiero que alguien dependa de mi, porque significa que mis decisiones serán por otros motivos que no serán los míos. Si ya es clara la forma en que manejan mi vida. De una u otra forma mi vida es parte de las personas que me rodean, soy alguien a quien la posibilidad de vivir una vida completa no existe.

Pero lo más difícil es que… me siento mejor en el trabajo.