Me cuesta trabajar, estoy en mi pieza, sentado en la cama, viendo el proyecto, el código, que para variar debo revisar y mejorar, pero no me sale, me cuesta mucho.
Estos días sin trabajo me han dado tiempo para pensar, para sacar toda esa preocupación que se llama trabajo de mi cabeza. y encontrar esas preguntas que me molestan un poco, o quizás más que eso.
Este sábado hay una misa para los ex-alumnos de mi colegio, yo no soy católico ni mucho menos, pero en esa iglesia estará todo lo que queda de esa persona que estaba en ese colegio, y creo que ya puedo decirlo, estaba enamorado de su compañero de curso.
Dios… como me gustaría que las cosas hubiesen sido distintas, no haber sufrido la encefalitis, no enamorarme sin poder decirlo, no perder a mi hermano, no quemar mi espalda… no tener esta vida y poder haber elegido al menos algo, tener más opciones para encontrar lo que me hubiese hecho feliz.
Estoy aburrido de estar solo, estoy cansado de no poder sacar de mi corazón toda esta rabia, toda esta ira, todo este dolor. Como dije una vez, la soledad molesta solo si no puedes dejar de estar solo, cuando no es una opción.
Quiero sentir lo que sienten ustedes, amar… debe ser grandioso, yo sé que puedo amar, pero no logro hacerlo, tengo mucho camino en mi cuerpo, y todo eso no me permite dar el paso, ese paso que hace gloriosa la vida.
Soy una persona sin problemas para enfrentar los problemas, el temor solo me detiene cuando me enseña que lo que voy a hacer es una estupidez. Pero amar, arriesgarme a sufrir otra vez, poner esto que me duele tanto en manos de otro, ya no es miedo lo que siento, simplemente no puedo, no logro entregarlo.
No se si soy un cobarde, creo que si, aunque un cobarde es alguien que no se atreve por miedo, pero en mi caso, no lo hago porque no sé como hacerlo, no puedo entregarlo, olvidé como hacerlo.