domingo, 30 de agosto de 2009

Un premio sorpresa

Estoy ya más metido en mi trabajo, las cosas se han asentado y… se han hecho algo rutinarias, bueno… entre comillas.

El objetivo que tenía con este trabajo era encontrar algo en lo que pudiera “gastar” mi tiempo, en hacer algo entretenido, algo que matara la rutina, si se… es algo más que ambicioso.

¿Qué encontré?… lo que todos suponen, un trabajo típico, como cualquier trabajo, con un jefe que a pesar de ser buena personas, el también tiene jefes que no lo son. Estoy en una empresa desordenada, sin muchos incentivos, de ningún tipo, salvo el de querer hacer las cosas bien, lo malo es que eso ya no funciona para mi.

Mi grupo de trabajo es bueno, me llevo bien con todos, y ahora estoy comprendiendo mejor el ambiente que sentí en los que ya estaban en la empresa cuando yo llegué. Soy un ermitaño, que como dice mi apodo… soy solitario. Soy un tipo que se mete a trabajar al llegar, y termina de trabajar cuando es el horario de salida, si ni en el almuerzo descanso, siempre pensando en el trabajo, que al final veo es lo que me entretiene. Ahora me siento como un tonto, trabajando para sacar adelante algo que… no tiene la menor importancia.

Bueno… creo que me doy cuenta, al escribir esto, que esta experiencia está llegando a su fin y no es bueno seguir en ella. He conversado con algunos amigos, y ni el sueldo que gano justifica el estar acá.

Creo que se murió otro poco del tonto de antes, y un poco de la esperanza que tenía de encontrar algo… de importancia, ahora solo me importa ganar el dinero, creo que ya no me importa mucho el porque. De todas formas… con mi profesión siempre puedo hacer cosas personales.

Ahora… tengo que terminar un trabajo, el último trabajo al que le pondré empeño, el último que me importa que sea un esfuerzo para lograr algo bueno, y ahora haré cosas… que funcionen.

La cabeza sigue funcionando, haciendo que todo vuelva a dar giros, que me dejan algo confundido, creo que aún no salgo de mi cabeza, estoy algo encerrado.

Ayer fui a la cena de celebración de la empresa, con mis compañeros de trabajo, intentando ser algo más normal, algo más sociable, parte del grupo. No puedo negar que en un principio me sentí bien, algo funcionó, comenzaron a nacer esas conversaciones algo mas… personales, que no son solo una conversación de saludos, por obligación, diplomáticas.

La noche avanzó y me fue pasando la cuenta, a cada momento el estar allí me costaba más, cada vez tenía menos sentido y me sentía como pez fuera del agua. Mi relación con mis compañeros… creo que estamos por llegar al comienzo de lo que se llama amistad, pero aún no pasa. Pero esta noche… me mostró que no he cambiado nada.

En la cena hasta me gané uno de los premios que sorteaban, que eran dos fin de semanas para dos personas en una termas, con todos los gastos pagados. Me dirán tonto, pero algo presentía, hasta le di mi boleto a la persona con la que he hecho más amistas, está recién casado y un viaje a las termas… era muy bueno. Pero cuando salió mi número, el me devolvió el boleto, exigió que yo tomara el premio.

Ahora tengo un boleto para estas termas, que estuve viendo y son muy buenas al parecer, pero… estoy solo y no se con quien ir. Y es aquí donde veo lo distinto que soy, como realmente no tengo mucho.

Este fin de semana me ha molestado bastante esto, el no tener con quien ir, como no poder aprovechar lo que tengo, lo que la suerte me da de vez en cuando.

Soy un bicho raro… aún no se bien que haré, me aconsejaron que lo cambiara por dos fin de semana, y que encontrara a alguien por allá, que buscara a alguna amiga para ir (no se si se podría llevar a un amigo), pero no veo la cosa simple.

Este post lo comencé a escribir la semana pasada, me doy cuenta como no es mucho lo que me ocurre, como me estoy tapando con escusas para no intentarlo, y ahora la suerte me pone una opción para matar esto, para cortarlo, y es difícil, me cuesta mucho.

Don Harry Haller… un solitario que no podía dejar de serlo, y yo… soy igual al parecer.

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