viernes, 7 de agosto de 2009

A romper huevos

Finalmente las cosas se están volviendo… distintas. En el trabajo las cosas se vuelven más tranquilas, me estoy sintiendo parte, en menos tiempo del que requiero usualmente. Estoy teniendo más amigos, no “muy amigos” pero amigos, en especial uno, con el que puedo conversar temas más serios, los demás… puro hueveo.

Fuera de esto… estoy en más contacto con algunos de mis amigos del colegio, hasta con la que fue una vez mi “polola”, realmente la cague con ella, fui algo más que egoísta.

En el asunto corazón, aún no está claro para donde voy, pero se que tengo que ir a algún lado. Hace unos días me junté con alguien que me conoce mucho, y me mostró lo cómodo que es estar donde estoy, y lo poco que he hecho para salir de allí.

Mi vida está errada, no estoy viendo lo que debo ver, no me quiero lo suficiente, me entrego demasiado a los que quiero, y olvido hacer algo por este tonto que cree que eso es algo bueno.

Aún no se como lo voy a hacer, pero siento que ya están naciendo en mi esas necesidades típicas, “normales”, esas que te hacen soportar despegarte de la cama los lunes para ir a trabajar.

Hasta hice una locura, algo poco habitual, me compré un notebook, un gusto que me di, algo que pueden pensar tonto o sin significado, pero yo jamás me doy esos gustos, soy alguien que espera “sorpresas desagradables” y no quiere ser sorprendido. Lo raro de esta compra es que el notebook no fue barato, no me controlé mucho, gasté más de lo necesario, y me sentí bien haciéndolo.

Esto me recuerda un poco cuando volví por primera vez del colegio a la casa solo. Yo vivía muy cerca del colegio, caminando a unos 5 minutos, ese día mi mamá estaba atrasada, y yo quería estar en casa pronto. Esperé su poco, pero después de un momento decidí ir a casa solo, ya no era un niñito y podía hacerlo. Pero sentía miedo, y no era por lo que me podía pasar, sino por lo que pasaría si mi mamá llegará al colegio y no me encontrara, si ella se asustara por esto y pasara un mal rato. Realmente estaba asustado por ella, y eso era lo que me detenía. Después de eso ya no necesito ir a buscarme nunca más al colegio.

Hay muchas cosas que he dejado de hacer por los demás, hay mucho de mi vida que ha pasado por no querer lastimar a alguien, por no quebrar algunos huevos, y ahora se me antoja una tortilla, así que no me queda otra.

No hay comentarios: