domingo, 30 de septiembre de 2012

Dios le da pan al que no tiene dientes

Es difícil vivir sin ganas, y difícil cuando no hay ganas de encontrar algo. Mi vida aún está dando vueltas, después de la muerte de mi tío todo ha sido un desastre.

Estoy cansado, se que esto lo digo mucho, pero cada vez es más cierto. Las cosas son sin sentido y ya cansado de buscarlo, las cosas son simplemente inaguantables, tan complicadas que ya no me importan.

Mi sobrina… lo único que tengo, que ya de las dos personas que me quedan de esas cuatro que me dieron fuerza para seguir después estar enfermo, ya las dos me han dejado solo, en peleas tontas donde me siento parte del premio, como si ellas pudieran decir que lo que soy.

En esta semana nació un nuevo integrante de mi familia, un nuevo sobrino, ya tengo tres, y me dejo muy feliz, pero estas noticias hacen que te miren y sin decirlo te pregunten “¿y cuándo tú?”, y esa pregunta me la hago yo cuando miro el espejo, ¿cuándo me toca a mi?.

Saben… ya no puedo llorar, este fin de semana me pasaron cosas fuertes, pero no me salieron las lágrimas, ya no lloro, no me salen, aunque cuando estoy solo salen algunas, pero sin motivo. Lo leo como que ya no me importa lo que pasa, ya no me duele, lo que me importa es estar aquí, estar vivo y sin tener un motivo por el que soportar todo esto.

Quiero querer y que me quieran, despertar en las mañanas en mi casa, con la persona que quiero estar abrazados y ver televisión hasta las 12, abrazados y juntos, solo viviendo el tiempo.

¿Cómo será estar enamorado?, debe ser cálido y con un poco de ese miedo que se siente cuando tienes algo que quieres mucho y temes perderlo. Sentir ese miedo que se siente cuando las cosas te importan, poder sentir eso que veo en las calles cuando las personas se ríen.

No saben lo que tienen, el valor que tiene, y como da rabia cuando uno ve como lo desperdician, y de eso en mi familia tengo mucho.

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