viernes, 17 de abril de 2009

Mi primer sueldo

Mi tercera semana de trabajo, las cosas van bien, a pesar que hay uno, el más viejo de equipo, que me mira con cara rara.

No se ustedes, pero yo me fijo en mucho detalles cuando estoy con una persona, y uno de los principales es cuando comienza el encuentro, cuando nos saludamos, cuando nos damos la mano. Un apretón fuerte me dice mucho, que no está incómodo, que no tiene líos, que es seguro, alguien que vale la pena conocer, pero un apretón desganado, suave y hasta con la sensación que quiere soltar tu mano en cuanto pueda, dice mucho.

Pero bueno, igual las cosas van bien, me llevo bien con mi jefe, hablamos siempre, y no solo de la pega, es un poco la relación que tuve con mi jefe en la primera práctica. Ahora estoy tranquilo, y es raro, no es algo que me haga sentir cómodo aún, me siento… fuera de lugar, es tonto pero es cierto.

Y fuera del trabajo, no ha pasado mucho. Bueno… mis tíos están cada vez más juntos y limando asperezas, ya cumplí con lo que quería, ya parecen familia otra vez. Y con el resto… no hay mucho que contar.

No tengo mucho mío, ahora se aproxima mi primer pago, y voy a poder lo que desee, mientras pueda pagarlo (san libre mercado), y aún no es algo que sienta normal, está fuera de lo que espero, es raro.

Lo que si me golpeó y fuerte fue una conversación que tuve con mi única ex, del colegio, que me contó todas las cosas que le hicieron cuando terminamos, que debo confesar… fui un miserable.

Quedé con la boca abierta cuando me contó todo lo que le dijeron “mis amigos”, como la trataron, como le “aclararon” que ella no era para mi, que no estaba “a mi altura”, que no valía y que debía alejarse, y es raro esto, sobre todo recordando como ellos me hacían sentir, algo inferior.

Me contó que después de terminar siguió intentándolo, cosa a lo que no le di mucha importancia, una vez tomada una decisión, soy algo extremista, esta hecho y ya no es lío, y en ese tiempo era mucho peor. Me contó como la hice sentir tonta, como nunca vi lo que me trataba de decir. La razón por la cual terminé con ella fue que comencé a quererla, pero sabía que no podía quererla como ella quería, que no estaba preparado para algo así, habían muchas preguntas, me sentía muy solo, estaba muy confundido, pero no le podía contar el porque, desde los 12 años sabía que era distinto, que estaba enamorado de mi amigo, y que las cosas no eran igual para mi.

El problema principal es que no recuerdo mucho que fue lo que pasó entonces, no se si lo que ellos le dijeron fue por algo que yo dije, fue por alguna escusa que inventé por el inesperado final, no lo recuerdo. En ese tiempo yo era muy distinto, que aparte de esta confundido, era bastante más frío, algo insensible.

Yo ahora estaba tratando de juntarme con mis amigos del colegio, ya me quedó claro el porque ella no ha querido nunca ir a estas reuniones, pero ahora… creo que las cosas han cambiado.

Quiero juntarme con ellos, pero quiero hacerles algunas preguntas, quiero saber que pasó, y si pasó lo que temo, ¿por qué creyeron que podían hacer eso con las personas que me importaban?.

Ella me importaba mucho, y la quería, y me dolió mucho saber lo que le habían hecho, y sentí mucha rabia. Ella trataba de tranquilizarme después de habérmelo contado, después de haberme dicho todo lo que me quería, lo enamorada que estaba de mi, y una vez más me di cuenta de mi incapacidad de ver eso.

Soy un caso clínico, mi historia ha marcado mucho de lo que no puedo hacer ahora, porque debo aclarar que me he dado cuenta que soy incapaz de querer como se supone que se “debe” querer, de eso ya me di cuenta.

Creo que quizás lo primero que compre con mi sueldo, además de un LCD, será una visita a un sicólogo, lo necesito.

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