Primera semana de trabajo, y bueno… se siente raro, eso es cierto. Están hablando con alguien que nunca, por uno u otro motivo, dejo de trabajar con amigos.
La situación en la oficina… muy agradable. Con el jefe me llevo muy bien, si hasta estudiamos donde mismo, así que entiende bastante bien mis diferencias con el resto del equipo, ambos estamos medios locos.
He participado en interesantes exposiciones de distintos temas, he estado en reuniones donde han discutido distintos puntos del proyecto en el que estoy, si hasta a una reunión con los “señores importantes” fui, callado, pero anotando, y al final de la reunión dando mi opinión de lo que nos dijeron, de las posibilidades, de que hacer ahora. En fin… un cambio de vida total.
Me he sentido raro esta semana, un poco movido, algo metido en lo que siempre miré con tanto recelo, con esa sensación de… “¿será eso tan importante como dicen?”
Me he dado cuenta de algo que no había visto, me costó matar el miedo los primeros días. Me sentía presionado, con la mirada sobre mi, juzgándome y observando cada acción, lo que sabía y lo que no, cuán útil soy.
Ahora… me doy cuenta que como siempre, exageré un poco en como es el asunto en un grupo de trabajo. A pesar de solo ser una semana, me he dado cuenta que las cosas son bastante más simples de lo que imaginaba, y el que ponía esa mascara de “esto se ve complicado” era yo.
Estoy dando la talla parece, están contentos con lo que he hecho en mi primera semana, parece que tengo más talentos de los que creía, soy alguien que tiene algo que entregar.
Esta persona, mi jefe, es alguien que me recuerda a mi primer jefe, al que tuve en mi primera práctica, esa en la que estaba cuando tuve la encefalitis (si hay preguntas… pregunten) y las cosas cambiaron. Lo siento como el fin de un ciclo, llegué donde había quedado, supere mis problemas y logré volver al juego, aunque no me guste mucho.
Igual… a pesar de lograr una buena relación con todos, sigo con problemas para entregar algo más personal, aunque soy abierto a discutir cualquier tema, excepto política o religión, y no tengo problemas al conversar con personas que no conozco y se manejar situaciones algo… agresivas, yo no soy el que ven.
El viernes, cuando salimos al casino, me fui conversando con otro de los que llegaron junto a mi, el también está en un nuevo ambiente. Y conversamos tranquilos mientras caminábamos. Todo iba bien hasta que… me pasó lo de siempre, salió un tema de conversación por ahí y me puse denso, mostrando un poco el molinillo que tengo en los sesos para desarmar ideas, y me volé.
Yo, cuando converso así, soy de lo más honesto que hay, pero también soy alguien muy empático para ver que es lo que pasa con lo que digo. Su cara me mostró algo de… incomodidad, al sacarlo de la intención de la conversación, que era hacer más corto el camino al casino.
Igual… no fue tan malo, ahora conversa conmigo sin problemas, de algo sirvió la volada, pero sigo viendo que tengo escapadas que me hacen ver raro.
Pronto recibiré mi primer suelto, pagaré mis deudas, me haré algunos cariños, pero creo que hay algo que necesito y que ya en un blog me aconsejaron, creo que voy a buscar un sicólogo para contarle todo esto que me pasa. Es útil tener a alguien que está ahí para escucharte, sobre todo cuando te cuesta tanto sentir la necesidad de hablar, aunque esto sea por dinero.
Entretenida semana, comunicándome con mis amigos, uno de ellos con problemas por un sistema que hice y que tiene que arreglar, lo ayudo pero no exagero, después de todo me pidieron que no fuera más, siendo que yo estaba allá en caso de que tuvieran problemas con lo que había hecho, no soy muy bueno para documentar. Todos me felicitan y espero poder encontrarme con ellos pronto.
Aunque no me deje satisfecho, ayuda el tener lo que lo que se supone debo querer.
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