sábado, 25 de abril de 2009

El poder del dinero

Hoy ha sido un día bueno, no excelente, pero aceptable. Bien en el trabajo, y juntándome con amigos. Las relaciones en el trabajo mejor y sintiéndome cada vez más cómodo, salvo un pequeño detalle en el contrato que debía firmar hoy, todo bueno.

Ahora estoy acá, solo en mi pieza, pensando un poco, pero no mucho, que como hace mucho tiempo no me pasaba, estoy con mucho sueño, se me cierran los ojos. Pero ya saben que me pasa cuando estoy solo… me pongo a pensar, y si tengo mala suerte, comienzo a recordar.

Hoy no tuve buena suerte, estaba viendo mi cada vez más solitario facebook, he hice lo que siempre hago, me puse a mirar algunos perfiles con historia.

Saben… esas fotos no me hacen bien, pero las necesito. Es raro, pero verlas me ayuda a recordar lo que he pasado y no quiero volver a pasar. Me ayuda a juntar fuerza para decir lo que quiero cuando quiero, y me recuerda lo que he hecho y me siento arrepentido, me ayuda a no olvidar.

Una de las cosas que siempre veo es un perfil en particular de facebook, de mi persona especial, pensando como está, que hace… soñando en estar ahí.

Es un hecho, al menos este mes pasé, ya complete un mes de los de prueba y siento bastante contento a mi jefe. Llega el momento de hacer lo que quiero y ufff… se van a enterar por las noticias lo que hice.

Tengo tantos sueños, deseos y remordimientos, que me va a faltar año para llegar al 31 de diciembre satisfecho.

Una de las cosas que me gustaría hacer es hablar con esta persona especial del colegio, y contarle la verdad, lo que me pasó, y esta idea obedece a una necesidad totalmente egoísta. No es que espere algo a cambio, quizás un golpe o simplemente silencio y si te he visto no me acuerdo.

Si lo hago no se cuanto voy a perder, pasé tanto tiempo sin saber de él, recordándolo a veces, soñando con encontrarlo y hablar con él, pero la cosa ha sido mucho más compleja. Creo que el es el único en estos momentos que me puede hacer sentir con ganas de callar y dejar pasar el tiempo.

Con dinero en el bolsillo, no se que pasara. Como me gustaría decirle todo, poder decir cuanto lo quise y cuanto lo quiero aún, tal como hizo mi ex del colegio la última vez que nos juntamos (le hice mucho daño).

Dios… esto si que da miedo.

miércoles, 22 de abril de 2009

Camino al suelo

Va bien la pega, la relación con mis compañeros de trabajo cada vez es más cercana, hasta del personaje un poco arisco que no tiene fuerza al dar la mano. Las cosas mejoran, he visto el trabajo que tengo por delante y… realmente es mucho. Me toca mucha pega, pero pega que me gusta.

Pero… aún no me siento muy dentro del juego y solamente veo como pasan las cosas, y no me siento dentro de ellas. Los almuerzos son más gratos ahora, aunque los temas que salen a la mesa siguen siendo de lo más aburridos, aunque ya no tengo mucha tolerancia y abro la boca, pero fuera de algunos comentarios, la conversación vuelve a su curso “natural”.

Aunque debo reconocer que hay algunos que si han escuchado y han discutido un poco, al menos un poco, y ha valido la pena.

Fuera del trabajo… estoy aprendiendo que se hace fuera del trabajo, ya que nunca había tenido algo que considerara realmente un trabajo. Me siento un poco ya fuera de mi casa, con mi tiempo y dinero para malgastarlo, siento que las cosas toman rumbos desconocidos.

He pensado mucho en lo que pasará ahora, en como enfrentaré todas las posibilidades con las que me voy a topar, como es que disfrutaré todo esto, como las cosas comienzan a tomar un tono más común, algo más sencillo, algo ordinario, aunque sigue Harry, dentro de mi, haciéndome sentir que todo esto no tiene sentido.

Siento que estoy forzando mi espíritu a ser algo más común, a evitar el sentir lo que me falta y buscar llenar el espacio con futbol, compras o cine, pero no me está saliendo bien.

viernes, 17 de abril de 2009

Mi primer sueldo

Mi tercera semana de trabajo, las cosas van bien, a pesar que hay uno, el más viejo de equipo, que me mira con cara rara.

No se ustedes, pero yo me fijo en mucho detalles cuando estoy con una persona, y uno de los principales es cuando comienza el encuentro, cuando nos saludamos, cuando nos damos la mano. Un apretón fuerte me dice mucho, que no está incómodo, que no tiene líos, que es seguro, alguien que vale la pena conocer, pero un apretón desganado, suave y hasta con la sensación que quiere soltar tu mano en cuanto pueda, dice mucho.

Pero bueno, igual las cosas van bien, me llevo bien con mi jefe, hablamos siempre, y no solo de la pega, es un poco la relación que tuve con mi jefe en la primera práctica. Ahora estoy tranquilo, y es raro, no es algo que me haga sentir cómodo aún, me siento… fuera de lugar, es tonto pero es cierto.

Y fuera del trabajo, no ha pasado mucho. Bueno… mis tíos están cada vez más juntos y limando asperezas, ya cumplí con lo que quería, ya parecen familia otra vez. Y con el resto… no hay mucho que contar.

No tengo mucho mío, ahora se aproxima mi primer pago, y voy a poder lo que desee, mientras pueda pagarlo (san libre mercado), y aún no es algo que sienta normal, está fuera de lo que espero, es raro.

Lo que si me golpeó y fuerte fue una conversación que tuve con mi única ex, del colegio, que me contó todas las cosas que le hicieron cuando terminamos, que debo confesar… fui un miserable.

Quedé con la boca abierta cuando me contó todo lo que le dijeron “mis amigos”, como la trataron, como le “aclararon” que ella no era para mi, que no estaba “a mi altura”, que no valía y que debía alejarse, y es raro esto, sobre todo recordando como ellos me hacían sentir, algo inferior.

Me contó que después de terminar siguió intentándolo, cosa a lo que no le di mucha importancia, una vez tomada una decisión, soy algo extremista, esta hecho y ya no es lío, y en ese tiempo era mucho peor. Me contó como la hice sentir tonta, como nunca vi lo que me trataba de decir. La razón por la cual terminé con ella fue que comencé a quererla, pero sabía que no podía quererla como ella quería, que no estaba preparado para algo así, habían muchas preguntas, me sentía muy solo, estaba muy confundido, pero no le podía contar el porque, desde los 12 años sabía que era distinto, que estaba enamorado de mi amigo, y que las cosas no eran igual para mi.

El problema principal es que no recuerdo mucho que fue lo que pasó entonces, no se si lo que ellos le dijeron fue por algo que yo dije, fue por alguna escusa que inventé por el inesperado final, no lo recuerdo. En ese tiempo yo era muy distinto, que aparte de esta confundido, era bastante más frío, algo insensible.

Yo ahora estaba tratando de juntarme con mis amigos del colegio, ya me quedó claro el porque ella no ha querido nunca ir a estas reuniones, pero ahora… creo que las cosas han cambiado.

Quiero juntarme con ellos, pero quiero hacerles algunas preguntas, quiero saber que pasó, y si pasó lo que temo, ¿por qué creyeron que podían hacer eso con las personas que me importaban?.

Ella me importaba mucho, y la quería, y me dolió mucho saber lo que le habían hecho, y sentí mucha rabia. Ella trataba de tranquilizarme después de habérmelo contado, después de haberme dicho todo lo que me quería, lo enamorada que estaba de mi, y una vez más me di cuenta de mi incapacidad de ver eso.

Soy un caso clínico, mi historia ha marcado mucho de lo que no puedo hacer ahora, porque debo aclarar que me he dado cuenta que soy incapaz de querer como se supone que se “debe” querer, de eso ya me di cuenta.

Creo que quizás lo primero que compre con mi sueldo, además de un LCD, será una visita a un sicólogo, lo necesito.

sábado, 11 de abril de 2009

Cambios

Parece que los vientos soplan a mi favor, al menos por ahora. Es una situación extraña, se siente raro, y siento algo de miedo.

Es una sensación extraña, ¿vieron “As good has it gets”?, es un poco como la sensación que tenía Helen Hunt cuando su hijo estaba saliendo de sus problemas de salud, un poco “¿y ahora qué?”. Por primera vez estoy… decidiendo por mi, por lo que va a pasar, y tengo como hacerlo.

Estoy pensando en que hacer ahora, muchos me dicen que ahorre para una casa, que compre un auto, que ahorre para tener un “seguro” en caso de problemas. Yo… no tengo claro aún que hacer con esto, es que realmente me pasé tanto tiempo viviendo y decidiendo por otros, que no se bien como hacer esto.

No se cuantas veces en estos días he sentido ganas de… recibir mi dinero y salir a probar, ser tonto y descuidado y ver que pasa. He pensado mucho en terminar con temas pendientes, en esos que te hacen pensar en “¿por qué no lo hice?”, he pensado en hablar con mis compañeros de colegio, los que me importan, y acercarme más a ellos, quizás contarle casi todo, quizás hablar con ese tipo especial, el que me tenía loco y terminar con esta sensación, contarle todo y dar vuelta la página.

Da miedo esto, da miedo el no encontrar motivos por los que pelear, es difícil caminar cuando no sabes a donde llegar.

Acá en casa ya me está pasando, no aguanto más tener que estar acá, con todos al lado mío, con esta incapacidad de estar solo, con esta sensación de que me necesitan, pero me da algo de miedo que dejen de hacerlo o dejarlos solos. Es una tontera, lo se, pero es lo que me pasa.

Ya llevo dos semanas en el trabajo y siento que me ha ido bien, las cosas avanzan, he encontrado soluciones a los problemas que he encontrado, me llevo bien con mi jefe, y mis habilidades sociales están más desarrolladas de lo que pensaba.

Cambios… una necesidad dolorosa. cuando leo mi antiguo blog me siento algo perdido en lo que escribo en este. Recuerdo lo sencillo que era escribir en el otro, que tenía un tinte mas de pañuelo de lágrimas que este, lo leo y siento que esas lágrimas eran más fáciles, aunque este post no se aleja mucho.

Ayer hablaba con mi tía, a la que también le digo mamá. Le conté lo que sentía, lo que me pasaba, cuanto de todo esto me molestaba y el porque. Tengo 34 años y aún no tengo nada, y es difícil aguantar esta vida cuando ya te apesta. Pero igual siento ese frío en la espalda, esa sensación de… miedo.

Como me gustaría tener mi rinconcito en este mundo, pero se bien que me la pasaría encerrado, acostado, descansando y viendo el cielo de mi pieza. Disfrutaría la soledad, esa que uno busca, que uno elige.

Pero… ¿después qué?, ahí las cosas se ponen oscuras. Me pongo a soñar con encontrar a alguien, comprar una casa, endeudarme como loco, tener esos amigos porque… son tus vecinos, compañeros de trabajo, amigos de tu “peor es nada”, el momento en que encuentras motivos para que la vida vuelva a convertirse en un molesto conjunto de rutinas y que el valor de esos momentos de soledad y tranquilidad vuelva a subir.

Como me gustaría tener 24, con esa necesidad de probar, con esa calentura por encontrar a alguien y “entretenerse”, con esa irresponsabilidad de no sopesar mis acciones, ni a quien condeno, con esa valentía que te da el no sentir el tiempo.

En el trabajo se sorprendieron cuando les dije mi edad, me dijeron que parecía de 25, y quizás aún los tenga. La vida se me ha hecho tan corta, me siento algo cansado en las mañanas, los días tienen cada vez más sabor a granos de arena, y uno tras otro caen sin importar cuanto hiere que pase eso.

Voy a recibir mi primer sueldo este fin de mes, que es bastante bueno, lo que quería que fuera, aunque tengo una gran cantidad de deudas que pagar, que punto a parte me van a salir muy dolorosas, mi amigo no pago mis retenciones, así que no tendré la devolución de impuestos.

Pasará este mes, quedará algo de dinero en mi bolsillo, no tanto como quería, pero algo es algo, podré elegir que hacer. Probablemente haga algo que hace tiempo quiero hacer, encontrarme con mis viejos amigos, y si tengo los huevos, hablar con él y contarle lo que me pasó, y creo que aún me pasa con él.

Ojala la frase “vendrán tiempos mejores” no se equivoque.

martes, 7 de abril de 2009

Amigos y dinero

Hoy fue un buen día, aprendí algo nuevo, algo que me ayudará para hacer mi trabajo, tengo soluciones que no tienen problema, que serán suaves para que las personas que ya están no se sientas “presionados”, pero con la posibilidad de ir mejorando las cosas.

Si, creo que soy mejor de lo que pensaba, una muestra más de mis problemas de autoestima, pero ya va pasando.

Pero hay algo que me dejó mal ahora, hace poco. Hablé con mi amigo, con el que trabajé hasta mediados del año pasado, y de donde me fui porque ya no aguantaba y si me quedaba… ya no íbamos a ser amigos.

Estamos en el período de devolución de impuestos, me viene un cheque, no tan gordo, pero suficiente para comprar mi LCD, estoy contento. Pero estaba hablando con otro amigo, que aún está trabajando allá, y que me cuenta como van las cosas, es mi agente secreto.

Mi viejo amigo que dijo, “no se bien como estará la cosa de la contabilidad, que ahora tenemos nuevo contador”, pero mi espía me contó que nuevo contador no ha visto, solo ha visto al mismo de siempre, y eso me deja mal.

Ahora vi mi devolución de impuestos, la propuesta por el sistema web del SII, y los pagos que hizo la empresa de mi amigo salen con reparos. Mañana me va a tocar revisar con cuidado que pasa.

Lo que me duele no es el dinero, que si es necesario… me aguanto, después de todo es mi amigo. Lo que me duele es que no me lo haya podido decir.

Puta… el dinero es algo que solo complica la vida, y no es tanto porque lo necesites, es porque muestra cosas que preferirías no ver.

Que pena.

domingo, 5 de abril de 2009

Laborando

Primera semana de trabajo, y bueno… se siente raro, eso es cierto. Están hablando con alguien que nunca, por uno u otro motivo, dejo de trabajar con amigos.

La situación en la oficina… muy agradable. Con el jefe me llevo muy bien, si hasta estudiamos donde mismo, así que entiende bastante bien mis diferencias con el resto del equipo, ambos estamos medios locos.

He participado en interesantes exposiciones de distintos temas, he estado en reuniones donde han discutido distintos puntos del proyecto en el que estoy, si hasta a una reunión con los “señores importantes” fui, callado, pero anotando, y al final de la reunión dando mi opinión de lo que nos dijeron, de las posibilidades, de que hacer ahora. En fin… un cambio de vida total.

Me he sentido raro esta semana, un poco movido, algo metido en lo que siempre miré con tanto recelo, con esa sensación de… “¿será eso tan importante como dicen?”

Me he dado cuenta de algo que no había visto, me costó matar el miedo los primeros días. Me sentía presionado, con la mirada sobre mi, juzgándome y observando cada acción, lo que sabía y lo que no, cuán útil soy.

Ahora… me doy cuenta que como siempre, exageré un poco en como es el asunto en un grupo de trabajo. A pesar de solo ser una semana, me he dado cuenta que las cosas son bastante más simples de lo que imaginaba, y el que ponía esa mascara de “esto se ve complicado” era yo.

Estoy dando la talla parece, están contentos con lo que he hecho en mi primera semana, parece que tengo más talentos de los que creía, soy alguien que tiene algo que entregar.

Esta persona, mi jefe, es alguien que me recuerda a mi primer jefe, al que tuve en mi primera práctica, esa en la que estaba cuando tuve la encefalitis (si hay preguntas… pregunten) y las cosas cambiaron. Lo siento como el fin de un ciclo, llegué donde había quedado, supere mis problemas y logré volver al juego, aunque no me guste mucho.

Igual… a pesar de lograr una buena relación con todos, sigo con problemas para entregar algo más personal, aunque soy abierto a discutir cualquier tema, excepto política o religión, y no tengo problemas al conversar con personas que no conozco y se manejar situaciones algo… agresivas, yo no soy el que ven.

El viernes, cuando salimos al casino, me fui conversando con otro de los que llegaron junto a mi, el también está en un nuevo ambiente. Y conversamos tranquilos mientras caminábamos. Todo iba bien hasta que… me pasó lo de siempre, salió un tema de conversación por ahí y me puse denso, mostrando un poco el molinillo que tengo en los sesos para desarmar ideas, y me volé.

Yo, cuando converso así, soy de lo más honesto que hay, pero también soy alguien muy empático para ver que es lo que pasa con lo que digo. Su cara me mostró algo de… incomodidad, al sacarlo de la intención de la conversación, que era hacer más corto el camino al casino.

Igual… no fue tan malo, ahora conversa conmigo sin problemas, de algo sirvió la volada, pero sigo viendo que tengo escapadas que me hacen ver raro.

Pronto recibiré mi primer suelto, pagaré mis deudas, me haré algunos cariños, pero creo que hay algo que necesito y que ya en un blog me aconsejaron, creo que voy a buscar un sicólogo para contarle todo esto que me pasa. Es útil tener a alguien que está ahí para escucharte, sobre todo cuando te cuesta tanto sentir la necesidad de hablar, aunque esto sea por dinero.

Entretenida semana, comunicándome con mis amigos, uno de ellos con problemas por un sistema que hice y que tiene que arreglar, lo ayudo pero no exagero, después de todo me pidieron que no fuera más, siendo que yo estaba allá en caso de que tuvieran problemas con lo que había hecho, no soy muy bueno para documentar. Todos me felicitan y espero poder encontrarme con ellos pronto.

Aunque no me deje satisfecho, ayuda el tener lo que lo que se supone debo querer.