Este viernes, después de un día de trabajo y correr para visitar a mi médico, que para variar estaba atrasado, llegué a la oficina de mi amigo y conversamos un poco.
Este viernes fue mi primera visita a mi nueva psicóloga, es agradable y puedo hablar más relajado con ella. Y en la conversación, y como es mi costumbre, aprendí algo nuevo de mi. No me gusta mi trabajo, y en verdad no me gusta, si pudiera haría algo distinto, no se que, quizás algo relacionado a algo más creativo, escribir o algo así, lo malo es que eso en este país esta reservado para los que no necesitan ganar dinero.
Pues bien, él me aconseja que debo cambiar, que la forma en la que trabajo no es buena, no es profesional, que debo buscar otra forma de hacerlo, salir de mi casa y familia, hasta me aconsejo si pudiera salir del país que lo hiciera.
¿Cómo explicarle que eso no es algo que me interese? La forma en la que trabajo es la única que conozco que hace de mi trabajo algo que me gusta, el ser creativo, el investigar y trabajar en ideas para un sistema que pueda ser algo especial. No soy profesional, no puedo serlo, ya que eso para mi es una forma educada de decir esclavo. El hecho que te paguen, aunque sea una buena cantidad de dinero, y que lo hagas solo por el dinero sin preguntar por que, lo convierten en algo obligado, en una necesidad por lo que te pueden dar, es decir, lo que podemos comprar ahora con dinero, es equivalente a lo que le daban a los esclavos con la comida, no tenemos opción.
Mi vida es compleja, no puedo hacer las cosas por dinero, si lo que hago no me gusta me es muy difícil hacerla, soy un esclavo que morirá de hambre.
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