miércoles, 4 de diciembre de 2013

Amar

Ha sido un día desagradable, y no solo por esta casa y el ambiente que tiene, también por mi decepción, la falla en la reunión que quería tener con mi amigo del colegio.

En este post quería hablar de como di los pasos más difíciles del camino que elegí hace un buen tiempo. La semana pasada le conté a mi mejor amigo que soy gay, fue más difícil de lo que pensaba, me costó mucho llevar la conversación para poder decírselo todo, y cuando lo dije, cambio su cara y se dio cuenta de lo que estaba pasando y lo difícil que era para mi estar haciendo eso. Finalmente él lo tomo muy bien, hablamos un rato, el hablando tranquilo de las cosas que pensaba y agradeciéndome el haber confiado en él al contarle algo como esto. Me sentí muy bien.

Y pues no quería escribir nada de esto hasta hacer la segunda parte de este difícil camino, y probablemente la más difícil, contárselo a mi amigo. Se muy bien que si le cuento algo, después de las palabras “soy gay” caerá en cuenta que estaba enamorado de él en el colegio, que todo lo que pasó tenía sentido, y quizás me respondería con un “si ya lo sabía, y sé que me querías”.

Lo llamé, quedamos de juntarnos ayer martes, no quedamos de acuerdo a que hora y donde, pero yo lo iba a llamar después. Como imaginarán me costó mucho hacerme el ánimo de llamarlo, al final lo llamé un poco tarde, esperando que me contestara, que me dijera una hora y un lugar, y comenzar mi viaje con las tripas apretadas como nunca en mi vida.

Llamé una vez, el teléfono sonó y sonó, hasta que perdió el tono, pero… no pude volver a marcar. Sentí que no me quería contestar, que no podía ir, que no me quería ver, pero al final de cuentas creo que era el miedo a que respondiera la llamada y no pusiéramos de acuerdo para reunirnos.

Hablando con mi sicóloga llegué a una conclusión, principalmente por su observación de como debió ser mi experiencia en el colegio, pasando 5 años amando a un hombre sin poder decírselo. No es que yo no pueda amar, no me atrevo a hacerlo.

La conversación con ella me hizo recordar cuanto lloré en esos años, como me sentí, como sufrí por no poder decirle lo que sentía por él, por no saber si él lo sabía, o no saber si él sentía algo por mi.

Mañana lo llamaré, una vez más, mañana me dirá que no tiene mucho tiempo y que verá cuando nos podemos juntar, y mañana comenzaré a esperar nuevamente que me llame hasta que junte nuevamente fuerzas para llamarlo nuevamente. Creo que si se como se siente amar.

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