martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz año nuevo (con sarcasmo incluido)

Detesto estas fechas, todo se complica, todo revienta, al menos en mi familia, todo es un terremoto donde salen al aire todas esas cosas que me han hecho temer el relacionarme con las personas.

Se que estas personas me quieren mucho, pero no se si se dan cuenta de cuanto me esfuerzo para que estén bien y no se saquen los ojos, o el daño que me hacen cuando se pelean frente a mis narices, sin un poco de piedad al momento de considerar que estas fiestas también son para mi.

Hoy quedé fuera de esta familia, ya no seré el valium para las celebraciones, ya comenzaré a terminar con mi vocación de sicólogo, dejaré que se den cuenta de todo lo que provocará en sus vidas el no pensar, el no querer ver el daño que hacen al momento de abrir la boca.

Saben, en las discusiones cuando participan personas que no conozco, que no puedo “manejar”, comienzo a tiritar y me siento muy mal. No se si saben todo el daño que me han hecho y como han destruido lo que podría ser una persona que disfrutara el tener una familia.

Soy gay, pero también tengo problemas de una familia disfuncional, tengo líos de autoestima y soy epiléptico con problemas de memoria, enamorado durante años de una persona que no podía amar y después de eso, negándome a volver a pasar por eso nuevamente, cerrando toda posibilidad de permitir a alguien cerca, que quedó con un cuadro donde periódicamente sufre depresiones, con una capacidad importante de analizar problemas y enfrentarlos, pero que eso lo ha hecho armar una coraza de la cual no puede salir.

Ese soy yo, ese es el que va a decir “feliz año nuevo” abrazando a alguien de manera falsa y mezquina, haciendo lo que siempre deteste que las personas hicieran, desperdiciar aire, peleando peleas que no puede ganar porque no se atreve a ganarlas, estoy jodido.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Enamorarse

Hablé con él ayer, le pedí que me llamara hoy, pero el teléfono se mantuvo en silencio todo el día, mañana aplastaré una vez más mi orgullo y lo llamaré, es que estoy desesperado por decirle lo que siento, y lo que quiero que sepa, que alguna vez lo quise.

Estoy terminando este año con todos los puntos pendientes que tengo desde hace 20 años, y este es el más importante.

Estoy completamente seguro, si me enamore una vez, estuve enamorado casi 5 años y nunca se lo pude decir. Siempre pensé que no era posible para mi enamorarme, pero lo hice una vez, solo una vez, y me dolió mucho, y después de eso corté toda posibilidad de volver a sufrir de ese modo.

No se si seré capaz de enamorarme otra vez, pero se lo quiero decir, debe sentirse bien.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Amar

Ha sido un día desagradable, y no solo por esta casa y el ambiente que tiene, también por mi decepción, la falla en la reunión que quería tener con mi amigo del colegio.

En este post quería hablar de como di los pasos más difíciles del camino que elegí hace un buen tiempo. La semana pasada le conté a mi mejor amigo que soy gay, fue más difícil de lo que pensaba, me costó mucho llevar la conversación para poder decírselo todo, y cuando lo dije, cambio su cara y se dio cuenta de lo que estaba pasando y lo difícil que era para mi estar haciendo eso. Finalmente él lo tomo muy bien, hablamos un rato, el hablando tranquilo de las cosas que pensaba y agradeciéndome el haber confiado en él al contarle algo como esto. Me sentí muy bien.

Y pues no quería escribir nada de esto hasta hacer la segunda parte de este difícil camino, y probablemente la más difícil, contárselo a mi amigo. Se muy bien que si le cuento algo, después de las palabras “soy gay” caerá en cuenta que estaba enamorado de él en el colegio, que todo lo que pasó tenía sentido, y quizás me respondería con un “si ya lo sabía, y sé que me querías”.

Lo llamé, quedamos de juntarnos ayer martes, no quedamos de acuerdo a que hora y donde, pero yo lo iba a llamar después. Como imaginarán me costó mucho hacerme el ánimo de llamarlo, al final lo llamé un poco tarde, esperando que me contestara, que me dijera una hora y un lugar, y comenzar mi viaje con las tripas apretadas como nunca en mi vida.

Llamé una vez, el teléfono sonó y sonó, hasta que perdió el tono, pero… no pude volver a marcar. Sentí que no me quería contestar, que no podía ir, que no me quería ver, pero al final de cuentas creo que era el miedo a que respondiera la llamada y no pusiéramos de acuerdo para reunirnos.

Hablando con mi sicóloga llegué a una conclusión, principalmente por su observación de como debió ser mi experiencia en el colegio, pasando 5 años amando a un hombre sin poder decírselo. No es que yo no pueda amar, no me atrevo a hacerlo.

La conversación con ella me hizo recordar cuanto lloré en esos años, como me sentí, como sufrí por no poder decirle lo que sentía por él, por no saber si él lo sabía, o no saber si él sentía algo por mi.

Mañana lo llamaré, una vez más, mañana me dirá que no tiene mucho tiempo y que verá cuando nos podemos juntar, y mañana comenzaré a esperar nuevamente que me llame hasta que junte nuevamente fuerzas para llamarlo nuevamente. Creo que si se como se siente amar.