Terminaron mis vacaciones, y no hice nada de lo que tenía planeado hacer, me fallaron como siempre, y bueno… estoy algo decepcionado, de verdad que quería que pasaran.
Lo único que pasó y tenía programado fue mi visita a mi psicóloga, aunque no pude hablar de lo que pensé que hablaría, ya que no pasó. Lo impensado fue la llamada de uno de los grandes amigos que me he hecho en estos últimos trabajos, y para variar la estoy haciendo de consejero. Me cae bien, y a pesar de su edad piensa bastante y tiene las ganas de hacer cosas, quizás me cae bien porque es lo que me hubiese gustado hacer a mi, de no haber estado tan dopado. Él es un tipo con muchas inquietudes, y justo en esa etapa de la vida donde uno mete la pata, y el está a un pelo de hacerlo, con su novia-esposa que lo tiene entre lo que debo hacer y lo que quiero hacer. Espero que mis consejos lo ayuden, porque eso es lo único que puedo hacer, dar consejos.
Solo dar consejos… difícil trabajo, después de un tiempo los consejos son más dolorosos, porque no los puedes seguir, porque ya no lo hiciste, porque la cagaste.
A mi amigo le hablé poniendo como ejemplo mis experiencias, que si bien fueron fiel reflejo de mi vida y lo que he aprendido, la persona de la que me separé fue una “ella” y no un “él”, y mientras más escuchaba me daba cuenta que no eran consejos para mi.
Me preguntó lo que es lógico, ¿por qué yo estaba solo?, y creo que esperaba la respuesta lógica, que soy gay, pero no me fui por ese lado, sino por el lado más fuerte y doloroso, mi incapacidad de encontrar algo para mi. Soy un bicho raro, me veo joven, hablo como viejo, a los jóvenes les parezco joven y los atraigo, pero cuando hablan conmigo… ven que algo falla, muy denso, a los viejos les parezco joven y que hablo como viejo, pero… no me gustan, quiero otra cosa.
Al final, no tengo mucho espacio, me aconsejan meterme en el baile y encontrar lo que sea, pero no se donde ir. Si, hay algo de miedo cuando lo pienso, pero… solo me falta buscar, eso me dicen todos.
Estoy buscando algo difícil y estoy apurado, cada día me siento más viejo, y como dice otra de las canciones de Silvio Rodriguez, Sin hijo, ni árbol, ni libro (que es lo que necesitas para que tú vida sea recordada, para que tenga sentido), mi vida quizás pase inadvertida, quizás a pesar de no dejar mucho, pueda hacer mucho, pueda ayudar a todo el que pueda, quizás esa es mi tarea.
Pienso aún en él y en como jamás me contestó, me siento sin sentido. Estas semanas me ayudaron a digerir su negativa a escucharme, y bueno, a dar el siguiente paso. Aún no me veo con alguien, con una pareja, con una familia. Lo pienso y no lo veo. Aunque sea humillante, quizás lo llame una última vez.
lunes, 23 de enero de 2012
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