Estoy de vacaciones, mis primera vacaciones pagadas desde que recuerdo. Antes, trabajando con mi amigo, no había mucha seriedad en cuanto al tema, así que no se notaba el verano, siempre había trabajo, después de eso, siempre estuve entre trabajos, recién llegado no tenía vacaciones, así que me la pasé al menos 3 años sin vacaciones, y ahora, con un trabajo mas serio, con un contrato indefinido, y con una buena recepción de mi trabajo… tengo dos semanas de vacaciones.
La primera pregunta en vacaciones es… ¿y que hago ahora?. Siendo una persona novata en vacaciones, no se mucho que hacer. Salir a algún lugar… lo recuerdo de chico, y siempre es preocuparse de donde alojarse, de encontrar donde comer, de precios y viajes, al final no se descansa mucho, además que tendría que salir solo, porque solo estoy, y solo tengo dos semanas. Quedarme en la casa… es tranquilo pero está mi familia, un problema difícil de superar, pero sin dinero ni ganas de pasearme sin saber que busco… como que es lo más rescatable, eso si que es deprimente.
Bueno… en Santiago por dos semanas, con el tiempo en mis manos y la responsabilidad de decidir que hacer. Probablemente hacer todo lo que tengo en la lista de dolores de cabeza, como reinstalar mi computador, ordenar mi pieza y botar los 10 kilos de papeles que no se que son, en fin… hacer todo lo que no quiero hacer, pero ahora tengo el tiempo de hacerlas.
Pero hay algo que me estalló en la cabeza, simple y fácil. Aprovechando mi tiempo libre, y viendo que no hay mucho que perder, llamaré a mi amor del colegio y le diré todo lo que sentí por él, y quizás algo de lo que siento aún, pero eso sería masoquista. He pensado mucho en hacerlo, para cerrar ese libro, para no tener nada que mirar atrás, solo tener cosas que mirar hacia adelante.
No puedo negarlo, me da miedo, pero no es primera vez que hago algo que me da miedo, es difícil comenzar pero una vez que está andando, la cosa es fácil.
Creo que comenzaré pidiéndole que si me va a golpear, que no sea en la cara, que en el trabajo no se vería bien. Le contaré después que pensé cuando lo vi, como lo recuerdo de esa vez en el camarín del colegio, y lo que sentí cuando lo vi entrar a la sala cuando repitió el curso. Como me hacía muy feliz ir a ayudarlo con el trabajo del colegio, a pesar de tener que volver muy tarde, exponiéndome a asaltos caminando por la calle con una sonrisa en la calle. Como me enseñó tanto, y cuanto le debo, que mucho de lo que soy ahora se lo debo a él, que él me enseño mucho más a mi que yo a él. Como ha sido la única persona que he querido, y como me cambió la vida eso.
Dios… será difícil
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