Este fue mi segundo terremoto, y como en el primero, gracias a Dios no tengo mucho que lamentar.
Es raro… pero esto, y se que suena algo más que egocéntrico, pasó justamente en el momento en que estoy dando por terminada otra etapa. Acabo de cambiar de trabajo, ya está hecho, solo me falta definir la fecha de partida. Y junto con este trabajo obligadamente se viene otra vida.
Este nuevo trabajo marca un cambio en como voy a enfrentar mis cosas, en lo que quiero y en como voy a lograrlo. Estoy dando por terminada la vida que llevaba, y toda esa cosa que arrastraba por los demás. Me está costando, porque es difícil dejar a esas personas, que quizás no sea así, pero sientes que te necesitan mucho.
Es difícil cortar estas ataduras, el tener que pelear por lo de uno y no por los demás. Es difícil encontrarle sentido a pelear por cosas que sientes que no te importan, finalmente lo difícil es encontrarle sentido a esto, a tratar de lograr estas cosas.
Este terremoto me hizo recordar muchas cosas del 85. De como yo era un niño que iba al colegio, recién en 5 básico, sin entender mucho, pero con una vida “normal”, no era muy distinto a los demás.
En este terremoto las cosas son distintas, yo me siento completamente distinto a los demás, casi completamente solo, pero con ganas de cambar.
No recuerdo como se siente el ser “normal”, como es el poder mirar a los demás sin sentirse fuera del juego, de no tener la posibilidad de entender ni hacer cosa alguna. Soy un ser fuera de foco, fuera de época, sin poder comprender mucho esto que pasa, y eso incluye a este terremoto.
Veo la televisión, y no puedo comprender lo morbosa que es la gente, que gusta ver y observar con tanto detenimiento el sufrimiento ajeno, como se llena todo el mundo con imágenes sin mucho sentido, una y otra vez, mostrando exactamente lo mismo.
Con esto no quiero decir que no quiera saber que pasa, solamente que no necesito que me muestren a la misma mujer, llorando frente a su casa, 10 veces en un día. Personalmente, me basta con una vez, pero acá en casa, las cosas son distintas.
Pero me he dado cuenta de que si, he comenzado a formar un grupo de amigos, que me llamaron y yo llamé, que se preocuparon por mi y yo me preocupe por ellos, tengo algo fuera de estas murallas.
El terremoto me mostró que el mundo que esta fuera de esta casa si me importa, y si me toca, que de una forma u otra, y sin darme cuenta, las cosas están cambiando.
El terremoto comenzó, en mi caso, hace más de un año, y creo que por fin están terminando las réplicas.
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