sábado, 13 de marzo de 2010

Visita al doctor

Hoy fui a mi primera sesión con una sicóloga, si… es cierto, fui a ver a una sicóloga para volver loco a alguien más que a quien me lee.

La sesión… interesante. No dije mucho, no mucho de lo que quería. La sicóloga comenzó a preguntarme por mis datos, que no estaban completos en la información de la clínica. Y bueno… me pareció interesante el seguir el hilo de la conversación y todo se fue a un tema algo difuso, no por culpa de ella, sino porque yo llevé la discusión a eso, no se bien el por que.

Quizás fue para ver que quería saber, o quizás porque no supe enfrentar a otra persona a quien yo quería contar toda la verdad. Le conté de todo, de mi orientación sexual, de la vez que tuve encefalitis y como pasé un susto cuando me decían que tenía esclerosis múltiple.

Ahora… viene otra sesión, pero esta vez tengo decidido llevar yo el volante. Creo que hablaré tal y cual escribo en este blog, quiero que me escuche y si quiere haga alguna pregunta.

No puedo negar que se sintió raro, y quizás no logré lo que quería. Esperaba algo como este blog, y creo que eso buscaré en la próxima sesión.

Esto al final pasó, desde hace tiempo que quería hacer esto, quería ver y hablar con alguien fuera de mi vida usual. Es difícil hablar con personas que hacen algo más que escucharte, y que tú puedes hacer algo más que hablarles, que con lo que digas puedes afectarlos o preocuparlos, que quiéranlo o no, terminar juzgando y eso no es lo que yo necesito por el momento.

En estos últimos días me la he pasado pensando mucho. Estoy en mi semana de “vacaciones”, ya salido de ese trabajo algo más que molesto, y a un pelo de entrar al que espero sea el trabajo que me muestre que va a ser lo que pase ahora, que sea algo más definitivo, y que me ayude a encontrar más cosas de mi y de lo que quiero.

En esta sesión quizás la pregunta que más me “emociono” fue… “¿por qué viniste a verme?”. Y me costó encontrar una respuesta. Cuando lo pensé… realmente, que puede hacer ella con mis líos. Esta próxima sesión literalmente le vomitaré mi vida encima, y veré que pasa, y decidiré que hacer.

Hace mucho que tenía este deseo y espero que resulte bien, si no… no se realmente que haré, me quedan pocas herramientas para sacar algo de esta vida. Una de las preguntas fue si tenía alguna intención de atentar contra mi vida, ya que le había contado las ideas que habían salido a relucir en mi cabeza en los peores momentos de mi tratamiento con carbamazepina, y el problema es que… si esto no funciona tengo algo de miedo.

Tengo a mi familia y a todos los que quiero, pero… no se bien si esto seguirá significando lo mismo. Quizás lo más fuerte que tengo es a mi sobrina, que me hace sentir vivo cuando juega conmigo, pero me duele cuando me doy cuenta que realmente… yo no tengo mucho que hacer en su vida, solo soy su tío.

Dios… no tango nada mío.

martes, 2 de marzo de 2010

Soy… útil

Estoy acá en casa, después de un terremoto, con mi mamá resfriada en cama, viendo una película de… la verdad es que no se, ya no me meto en las cosas que pasan.

Esta semana voy a terminar con muchas cosas, el trabajo es una de ellas, y mis relaciones acá en casa creo que serán las próximas.

Estoy acá en medio de esta casa, sin saber muy bien porque estoy en medio de estas cuatro paredes. Se está haciendo insoportable el pasar tiempo acá. Mi mamá me dijo como cambio cuando hablo con mis amigos, como me vuelvo otro, como estoy más contento, y cuando cuelgo el teléfono eso cambia, me vuelvo retraído y callado, sin muchas ganas de hacer cosas, salvo con mi sobrina.

Mañana voy a renunciar a mi trabajo y tomarme todos estos días antes de entrar al nuevo, que con este desastre, ya no quiero estar allá, para ver como me piden que haga cosas que no me interesa hacer. Suena frío, pero no me nace hacer cosa alguna por esa empresa, por mi… que se la trague la tierra.

Dios… ¿para qué hacer todo esto?. Estoy a un paso de cambiarlo todo, están todos los pasos dados para comenzar algo nuevo, y no puedo negar que me siento inquieto, pero es más que nada porque… no veo mucho sentido a todo este trabajo que va a significar este esfuerzo.

Veo a las personas, a mis amigos, buscando y peleando, pero yo me siento fuera de esa pelea, no soy parte de las cosas, y eso aún es un hecho.

Este terremoto me ha mostrado que lo único que tengo claro es que soy útil para las personas que quiero, no se si llego más allá que eso, probablemente me dirán que si, pero no es lo que yo veo.

Estoy escribiendo desde el comedor de mi casa, que mi pieza está ocupada por mi mamá, por motivos que no es necesario explicar, viendo una película que a mi no me interesa ver.

Este lugar, tan público de mi casa, es el único rincón que tengo para escribir en este lugar que considero tan mío.

Mi terremoto personal

Este fue mi segundo terremoto, y como en el primero, gracias a Dios no tengo mucho que lamentar.

Es raro… pero esto, y se que suena algo más que egocéntrico, pasó justamente en el momento en que estoy dando por terminada otra etapa. Acabo de cambiar de trabajo, ya está hecho, solo me falta definir la fecha de partida. Y junto con este trabajo obligadamente se viene otra vida.

Este nuevo trabajo marca un cambio en como voy a enfrentar mis cosas, en lo que quiero y en como voy a lograrlo. Estoy dando por terminada la vida que llevaba, y toda esa cosa que arrastraba por los demás. Me está costando, porque es difícil dejar a esas personas, que quizás no sea así, pero sientes que te necesitan mucho.

Es difícil cortar estas ataduras, el tener que pelear por lo de uno y no por los demás. Es difícil encontrarle sentido a pelear por cosas que sientes que no te importan, finalmente lo difícil es encontrarle sentido a esto, a tratar de lograr estas cosas.

Este terremoto me hizo recordar muchas cosas del 85. De como yo era un niño que iba al colegio, recién en 5 básico, sin entender mucho, pero con una vida “normal”, no era muy distinto a los demás.

En este terremoto las cosas son distintas, yo me siento completamente distinto a los demás, casi completamente solo, pero con ganas de cambar.

No recuerdo como se siente el ser “normal”, como es el poder mirar a los demás sin sentirse fuera del juego, de no tener la posibilidad de entender ni hacer cosa alguna. Soy un ser fuera de foco, fuera de época, sin poder comprender mucho esto que pasa, y eso incluye a este terremoto.

Veo la televisión, y no puedo comprender lo morbosa que es la gente, que gusta ver y observar con tanto detenimiento el sufrimiento ajeno, como se llena todo el mundo con imágenes sin mucho sentido, una y otra vez, mostrando exactamente lo mismo.

Con esto no quiero decir que no quiera saber que pasa, solamente que no necesito que me muestren a la misma mujer, llorando frente a su casa, 10 veces en un día. Personalmente, me basta con una vez, pero acá en casa, las cosas son distintas.

Pero me he dado cuenta de que si, he comenzado a formar un grupo de amigos, que me llamaron y yo llamé, que se preocuparon por mi y yo me preocupe por ellos, tengo algo fuera de estas murallas.

El terremoto me mostró que el mundo que esta fuera de esta casa si me importa, y si me toca, que de una forma u otra, y sin darme cuenta, las cosas están cambiando.

El terremoto comenzó, en mi caso, hace más de un año, y creo que por fin están terminando las réplicas.