Estas fiestas han sido las primeras donde me siento realmente un adulto que puede elegir que hacer. Antes me sentía adulto… pero sin la capacidad de hacer alguna cosa.
En estas fiestas ya se esta haciendo claro que mi familia no es lo que era, y eso que me cobijaba antes ya no existe, ya no es lo que era, y me pone en la necesidad de hacer algo mío.
Hoy fue mi primer 17 en un trabajo, ya que cuando trabajaba con mi amigo… eran días de fiesta, donde el trabajo no duraba y se descansaba para poder soportar la noche del 18. En este ocasión fui “invitado” a una comida en la empresa, comida que si era rechazada… tenías que salir al horario de siempre.
Cuando lo supe… me quedé con la boca abierta, converse con mi jefe y con la boca de tarro que tengo le conté lo que pensaba y como sentía que con esto ponían en problemas a las personas y hacían una obligación algo que debe nacer solo. Me pareció increíble como al final resultó en una reunión desagradable, donde todo fue frío y sin ganas, y de donde escapé apenas pude.
No se bien si se dieron cuenta de mi salida, el hecho es que… no aguantaba mucho más. En mi unidad de trabajo la relación es cada vez mejor, y la sensación de equipo de muy fuerte, ya todos están dentro, todos nos tiramos tallas y hablamos de cualquier tema, se está formando un buen equipo de trabajo, pero estas cosas son las que rompen todo esto, lo que nos separa del resto y hace que nuestro trabajo pierda un poco el sentido.
En la empresa, la que presta servicios a través de internet, la unidad de computación es la más vapuleada. Somos quienes llevan el peso del negocio, los que damos realmente el servicio, pero a mi jefe hasta le pidieron que se encargara de revisar la red eléctrica de las nuevas oficinas a las que nos vamos a cambiar, que ese es un tema aparte. A mi jefe le exigen que cumpla con los requerimientos que tenemos desde principio de año, pero le agregan tonteras como esta y además agregan nuevos requerimientos sin dar la posibilidad de cambiar la planificación.
Estoy algo desilusionado de la empresa, y de la forma en que trabajan algunas personas. Me sorprende la poca capacidad para administrar los recursos de nuestra gerente general, que ahora entiendo bien la sensación que sentí al momento de entrevistarme, y esa sensación de inseguridad en sus palabras, en la forma de hablar y de mirar.
Estoy algo complicado con lo que voy a hacer ahora, me costó el tiempo que supuse me iba a costar, unos 6 meses, el formar un buen grupo de trabajo, y casi amigos. Pero este cambio a estas nuevas oficinas, que implica que mi tiempo sentado (si tengo suerte) en una micro se duplique, y que transforme nuestro ambiente de trabajo en una constante paranoia de lo que ven que hacemos, y como todas esas viejas mañosas con enormes bocas y lenguas viperinas, harán de nuestro trabajo un continuo miedo a no ser juzgados como merecemos. Además, en el desarrollo de software no se puede trabajar en forma continua, ni se pueden manejar plazos, pero eso no le importa mucho a los demás.
Al parecer, se viene un cambio de pega otra vez, es una lata, pero es lo más lógico. Esto me pone en la disyuntiva de ser lógico o ser el hueón corazón de abuelita que aguanta cosas como esta. Creo que es mi oportunidad de romper esto, y entender que este corazón de abuelita es solo para algunos. Me estoy acercando a ser “adulto”.
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