martes, 29 de septiembre de 2009

Fuera de lugar

Aquí estoy otra vez, unos días más viejo, pero algo más tranquilo. Desde mi último post las cosas se han calmado, al menos para mi. Ya las cosas no me molestan tanto, ya la vida no es tan… cerrada, estoy más cómodo.

Igual… esto es raro, ya que no es que las cosas estén mejor, solo estoy más acostumbrado… parece. Sin ir más lejos, hoy no me di ni cuenta como es que pasó el tiempo en el trabajo, sin notarlo ya era hora de almorzar, y después del almuerzo… ya había que salir. Es raro como el tiempo puede hacerse tan liviano.

Acá en casa… las cosas no han mejorado, pero me siento más lejos, me siento menos comprometido, menos responsable. Quizás ya estoy dejando esta necesidad de que todos estén bien.

Y en cuanto a mi… ha pasado menos aún. Esto es algo que sigue sin cambio, quizás es lo único que ha hecho de esta semana similar a las anteriores.

Sin mentir… cada vez estoy más cerca de tirarlo todo por la borda y buscar alguna cosa, lo que sea. Ayer converse con mi sensei y me recordó lo tonto que es esperar por una respuesta en vez de buscarla.

Las cosas… cada vez están más fuera de mi control, mis sueños se ven cada vez más imposibles y no se si tengo oportunidad de tener eso que tanto anhelo, eso que siento puede hacer de todo esto algo con un poco de sentido, algo que me haga sentir que vale la pena pasar por todo esto, haber superado tantos problemas y seguir buscando a pesar de todos los que me esperan.

Como casi siempre escribo en mis post… me siento cansado, estoy agotado de buscar eso que haga de este juego algo divertido, estoy algo cansado de ver como para los demás esto tiene sentido, estoy algo cansado de sentirme tan fuera de lugar.

Es difícil vivir cuando la vida te ha pegado tantos golpes, siento esa rabia que se siente cuando hay algo que realmente quieres saber, pero nadie te puede responder, siento rabia de ver como los demás puedes sonreír tan fácilmente, es desesperante el ver que no puedo hacerlo.

Es un hecho, no se reír, no se disfrutar de esos momentos donde los sacrificios tienen sentido, aún tengo este vacío de no saber que hacer con los putos días que hay entre lunes y domingo.

Todos los días son de esperanza. Esperanza de poder cambiar todo esto, y de aprender a sentir como los demás. He pensado en mis posibilidades de tener una familia, pero las veo bajas, no se si realmente pueda hacer algo así, no se si pueda soportar el no saber como es vivir esto que soy, que si bien he tenido suerte al conocer a las personas que he encontrado, no puedo llamar a esto la experiencia que esperaba para poder sentirme tranquilo, aún me siento como un niño.

Es complejo esto de vivir cuando no hay mucho que seguir. Como envidio a los demás, a esos que saben que es lo que se espera, que es lo que viene, que es lo que deben encontrar, que es lo que pueden obtener.

Como siempre me estoy complicando mucho, pero es lo que soy, un tipo con muchas ideas, casi todas algo locas, pero que no puede abandonar. Esto soy yo, alguien completamente complicado, enredado como solo yo puedo estar, un soñador algo depresivo, un tipo… algo fuera de lugar.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Las fiestas y la familia

Este ha sido un dieciocho para no olvidar, me la pasé en mi pieza, realmente convertido en todo un ermitaño, con invitados en “mi casa” que yo no conocía y no creo tener alguna vez las ganas de conocer. Viendo como todo se transformaba en esas escenas de familias disfuncionales tan populares en sus tiempos.

Me la pasé aquí, encerrado, con mi oído atento a cualquier problema que pudiera tener mi sobrina, y con el puño preparado para solucionarlo. Fue un dieciocho sin familia, porque mis tíos no vinieron, fueron a ver a la “hermana” de mi tío, quien aparece cada vez que necesita algo de él, y como buen idiota, al igual que yo, no hace preguntas y la ayuda, y en general es dinero el problema.

Así que aquí, en mi pieza, el mismo lugar donde me quedo despierto hasta estas horas tratando de encontrarle un sentido a la vida, me doy cuenta que este debe ser una de las peores fiestas en las que he estado, y también, una de las fiestas donde mi parecer ha sido altamente irrelevante.

No tuve a nadie conmigo, solo llego uno de mis tíos, el taxista, quien se molesto por la presencia de estas personas, pero ahí fue donde me salió lo de siempre, lo que no me espero. Comencé a recordarle como eran las fiestas en casa cuando yo era niño, y como te tocó ver escenas similares, solo que los protagonistas tenían un grado sanguíneo más cercano. Le recordé como él mismo, muchas veces, arruinó mis días, y como lo olvida tan fácil.

Finalmente… me la pasé acá, encerrado y buscando que otra cosa hacer con este computador. Y pensar que rechacé una oferta de salida, uno de mis amigos del colegio, con el que me he encontrado desde hace poco, me invitó a la casa de su familia, que está en Temuco creo, era por el día y sin necesitar un “aporte”, iba a ver a una de mis mejores amigas y creo que lo hubiese pasado bien, pero mi respuesta fue ”perdóname, pero las fiestas me gusta pasarlas con mi familia”, ahora me pregunto si realmente esa familia existe.

Hoy apenas hubo un llamado… creo, y eso fue toda la familia que vi en estas fiestas, y creo que esto me ha mostrado que mi concepto de familia puede ser algo utópico, y que realmente no tengo una familia que se acerque siquiera un poco a este ideal.

Creo que ya la familia que me “ataba” tanto desapareció, y lo quiera o no, ya comenzó mi salida de mi vida actual, ya que esta vida ya no existe.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Corazón de abuelita

Estas fiestas han sido las primeras donde me siento realmente un adulto que puede elegir que hacer. Antes me sentía adulto… pero sin la capacidad de hacer alguna cosa.

En estas fiestas ya se esta haciendo claro que mi familia no es lo que era, y eso que me cobijaba antes ya no existe, ya no es lo que era, y me pone en la necesidad de hacer algo mío.

Hoy fue mi primer 17 en un trabajo, ya que cuando trabajaba con mi amigo… eran días de fiesta, donde el trabajo no duraba y se descansaba para poder soportar la noche del 18. En este ocasión fui “invitado” a una comida en la empresa, comida que si era rechazada… tenías que salir al horario de siempre.

Cuando lo supe… me quedé con la boca abierta, converse con mi jefe y con la boca de tarro que tengo le conté lo que pensaba y como sentía que con esto ponían en problemas a las personas y hacían una obligación algo que debe nacer solo. Me pareció increíble como al final resultó en una reunión desagradable, donde todo fue frío y sin ganas, y de donde escapé apenas pude.

No se bien si se dieron cuenta de mi salida, el hecho es que… no aguantaba mucho más. En mi unidad de trabajo la relación es cada vez mejor, y la sensación de equipo de muy fuerte, ya todos están dentro, todos nos tiramos tallas y hablamos de cualquier tema, se está formando un buen equipo de trabajo, pero estas cosas son las que rompen todo esto, lo que nos separa del resto y hace que nuestro trabajo pierda un poco el sentido.

En la empresa, la que presta servicios a través de internet, la unidad de computación es la más vapuleada. Somos quienes llevan el peso del negocio, los que damos realmente el servicio, pero a mi jefe hasta le pidieron que se encargara de revisar la red eléctrica de las nuevas oficinas a las que nos vamos a cambiar, que ese es un tema aparte. A mi jefe le exigen que cumpla con los requerimientos que tenemos desde principio de año, pero le agregan tonteras como esta y además agregan nuevos requerimientos sin dar la posibilidad de cambiar la planificación.

Estoy algo desilusionado de la empresa, y de la forma en que trabajan algunas personas. Me sorprende la poca capacidad para administrar los recursos de nuestra gerente general, que ahora entiendo bien la sensación que sentí al momento de entrevistarme, y esa sensación de inseguridad en sus palabras, en la forma de hablar y de mirar.

Estoy algo complicado con lo que voy a hacer ahora, me costó el tiempo que supuse me iba a costar, unos 6 meses, el formar un buen grupo de trabajo, y casi amigos. Pero este cambio a estas nuevas oficinas, que implica que mi tiempo sentado (si tengo suerte) en una micro se duplique, y que transforme nuestro ambiente de trabajo en una constante paranoia de lo que ven que hacemos, y como todas esas viejas mañosas con enormes bocas y lenguas viperinas, harán de nuestro trabajo un continuo miedo a no ser juzgados como merecemos. Además, en el desarrollo de software no se puede trabajar en forma continua, ni se pueden manejar plazos, pero eso no le importa mucho a los demás.

Al parecer, se viene un cambio de pega otra vez, es una lata, pero es lo más lógico. Esto me pone en la disyuntiva de ser lógico o ser el hueón corazón de abuelita que aguanta cosas como esta. Creo que es mi oportunidad de romper esto, y entender que este corazón de abuelita es solo para algunos. Me estoy acercando a ser “adulto”.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Rompecabezas

Hoy estoy más oscuro que la última vez. Ayer visité a uno de mis mejores amigos, uno que compartió algunos años en la U, y que conversamos mucho de temas más interesantes que el partido del domingo.

Ayer conversamos mientras estábamos solos, antes de que llegara su mujer, y de todo un poco. Él estuvo muy mal cuando tuvo que dejar la U y cuando murió su padre de cáncer, y yo fui con el que conversó. Ayer me contó como mis palabras lo llevó a cambiar y a encontrar lo que tiene, y lo curioso es que yo ahora hablo como él lo hacía en ese entonces.

Me vi hablando y el me escuchaba con algo de sorpresa como yo recitaba las palabras que siempre escribo aquí, como había cambiado, y como al final de todo llegué a estar igual que él en ese entonces.

Estoy muy perdido, estoy muy lejos de encontrar todo eso que quiero tanto, y que no se bien que es. Estoy muy perdido, estoy lejos de cualquier forma de vida, estoy fuera de tener una vida, de tener algo mío, de ser alguien.

Mi principal problema es que realmente no se que hacer, no se como enfrentar este despertar de todo esos años de moler sesos y estar drogado con las pastillas que me tenía mi neurólogo.

Ayer, después de la conversación, me quedaron algo menos de esperanzas de lograr algo, llegué a mi casa y vi lo poco que tengo y como no creo poder cambiar mucho eso, al menos a mediano plazo, y es ahí cuando me duele el tener 34 años, y veo como realmente no voy a poder tener lo que quiero, como no tengo muchas opciones, solo buscar… no se bien que cosa.

Creo que si no cambio pronto seré un muerto en vida, algo que parece un hombre, pero que no es más que parte del paisaje, que mi vida no tendrá ni intención ni sentido, y como la razón de gastar aire será estúpida.

Esta semana, me costará mucho trabajar, me costará mucho conversar con mis amigos, y con los que se están convirtiendo en mis amigos. Esta semana será muy larga, y sin mucho sentido, creo que será para recoger algunos pedazos y tratar de armar algo, como un rompecabezas… como si me faltara tenerla rota.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Necesidad

La vida es rara, al menos para mi. Me estoy dando cuenta, por no decir que estoy seguro, que mi vida nunca será como la de los demás, que no tendré lo que ellos tienen ni ellos tendrán lo que yo tengo.

Realmente me siento solo, intento relacionarme, meterme en un grupo, compartir, y todo eso lo logro, pero lo que no puedo hacer es necesitarlos. Me siento fuera de lugar, creo que no soy de este sitio.

En esta casa me siento cada vez más atrapado, ahogándome en caras que me miran con sentimientos y rabias que se leer, me lastiman, pero no son para mi. Esta cosa de la empatía puede ser muy molesta.

Los veo hundirse en pura mierda, y sonreír mientras lo hacen, y pelear sin darse cuenta que eso los hunde más rápido, y ver como pierden el tiempo, como es que no tienden la mano para ayudar y ayudarse a ellos mismos.

Me estoy agotando, necesitando tanto de esos momentos de soledad que tantas veces deseo. Necesito encontrar un rincón para descansar.

Había una serie, six feet under, que siempre me pareció muy buena, y en ella, el padre de la familia, el que inicia la serie con su muerte, tenía un lugar secreto. Ese lugar lo encontró su hijo, y encontró una cama, un televisor, revistas y nada más. No tenía nada allí, salvo un refugio donde escapar de todo eso que era su vida y ya no podía dejar de serlo.

Me siento igual, ahora lo comprendo, ahora entiendo cuán difícil es arrastrar tanta mierda.

Otra vez me siento cansado, como casi siempre cuando escribo aquí. Estoy atrapado sin poder salir, porque lo peor es que quiero a estos que viven conmigo, son de antes que me volviera lo que soy ahora, son parte de mi.

La vida es… no lo se, ya no es sencillo responder eso, no tengo como describirla, no la conozco. Estoy ciego.