Estoy mal, no creo que sea una sorpresa escuchar eso de mi boca, o en este caso, de mis dedos. Han sido días donde las cosas han pasado, y no me han importando.
Tuve mi visita médica este lunes, hace tiempo que no iba a ver a mi neurólogo. Al final mis visitas se transforman en conversaciones entre dos personas que hablan mucho. Me cuenta un poco de su familia, yo de la mía, de lo que pienso y siento, y él me aconseja. La secretaria me contó que después que sale un paciente los descuera, hablando de todo lo que conversaron, pero eso no me importó, me da lo mismo.
Y ese es el problema, todo me da lo mismo. En el trabajo, las cosas van, he cometido algunos errores, y otros aciertos. Aún no se si me quedo, y me importa quedarme porque… acá en casa es necesario que me quede.
¿Por qué no siento nada?, ¿por qué las cosas pasan sin que yo las sienta?
Hablando con mi neurólogo me contó un poco de lo que me pasó. Le pregunté que tan malo fue lo que me pasó, y me contó cuan cerca quede de que pasara algo realmente malo, me contó como lo que me quedó como recuerdo es algo que me podía llevar a una epilepsia como la conocen todos, perdida de conciencia y convulsiones, u otro tipo, donde una tiene ataques donde la desesperación va en aumento, llevándote a una situación de neurosis o paranoia, y me comentó que yo iba derecho a una camisa de fuerza.
Bueno, le pedí que me recomendara un sicólogo. Me di cuenta que yo no voy a ser normal, que esta sensación de estar fuera es porque estoy fuera, y que esto no va a cambiar, siempre voy a tener estos días tan dolorosos que me dejan con muchas preguntas.
Ayer venía del supermercado, había comprado un par de helados, siempre me hace sentir mejor comer helado y ver como mi familia también lo hace. Pero en el camino a casa, no pude seguir caminando.
Iba por la plaza de la villa y simplemente los pasos se hicieron más pesados y… me costó dar otro, hasta tal punto que quede parado en medio de la calle. Estoy cansado, estoy con poca fuerza estos días, estoy con mucho peso en los pies.
En el trabajo, siento días donde estoy siendo observado y juzgado, pero probablemente sea uno de mis ataques de paranoia, que jamás paso, que no puedo entenderlos. No se si algún día pueda.
No soy normal, no voy a serlo, y ya no se si eso me importa.
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