Ya no me acuerdo cuando fue la última vez que escribí, y mirar el blog es una trampa, además… esto ya no es lo que era antes. Saben, me pasan menos cosas, o quizás ya no me importan tanto. Estoy trabajando, viendo algún departamento en el centro, cerca de mi trabajo… eso sonó raro, “de mi trabajo”, no suena como yo.
Al final, no se si les conté, pero mi amor platónico del colegio me llamó, había perdido su celular, me llamó porque vio una llamada perdida mía, el día de mi cumpleaños o el siguiente, ya no me acuerdo, pero mi idea era contarle todo, no se si pedirle que nos juntáramos, o botarlo todo por el teléfono, se que lo hubiera hecho, pero no respondió.
Ahora… la semana que viene lo voy a llamar para que nos juntemos, ya está decidido, le voy a contar. Es de lo último que pensé que haría, es de lo poco que me queda de mi vida antes de la enfermedad, cuando era el otro tipo, pero si lo pienso bien… es mejor mata los recuerdos de ese tipo, ya no soy así.
Probablemente mañana lo llame, para ver cuando nos podemos juntar la próxima semana, y esta vez no aceptaré esperar a que me llame él.
Saben… estoy cansado, pero con ganas de hacer cosas, lo que no es malo, al menos hay algo que hacer, me muevo, camino, ya no estoy quieto.
Esta semana viene la compra de los regalos, el viejo pascuero para mi sobrina, y los regalos para el resto, regalos opcionales por supuesto. Se viene el final de este año tan raro, muy fuerte y que me despejo muchas duda con respecto a mi familia y de todo un poco, es largo de contar.
A los que me lean, les deseo unas felices fiestas, recuerden que diciembre es para cerrar el año, se termina un ciclo, reparten nuevas cartas.
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