domingo, 6 de diciembre de 2009

Ira

Hoy pasé por unos momentos muy… fuertes. ¿Saben como se siente la ira?, hoy lo aprendí, y no es grato.

He pasado días muy fuertes, sin muchas ganas de hacer algo productivo, solamente gastar aire, que es algo que no me gusta. Las horas se me han hecho eternas y no veo la salida a todo esto. Me siento atrapado dentro y fuera de la casa. El trabajo está mal, y la casa esta peor. Al menos en el trabajo me puedo reír.

Hoy planificaron una salida con mi sobrina, y después de mucho tiempo vi algo que no no parecía encontrar en ningún lugar, al parecer iba a pasar un día solo, tranquilo, sin problemas, pudiendo echarme en la cama, viendo televisión, durmiendo, comiendo si tenía hambre, en fin… haciendo lo que se me antojara.

Pues bien… no fui, les dije que estaba muy cansado y que no tenia más piernas esta semana, hasta allí todo bien. Después sale mi mamá diciendo lo mismo, que no quiere ir porque… ya ni me acuerdo porque, no se si haya sido justo o no, o si lo tenía que ser, pero se quedó. Yo me sentí… muy frustrado.

Era una oportunidad que no tenía desde hace mucho, una posibilidad rara, algo que no conozco mucho, casi nunca estoy solo, no tengo un lugar para mi, y siempre estoy acompañando a las personas que están mal y que quiero.

Durante este día me la pasé soportando cada momento, el no decir lo que sentía, las ganas de estar solo, todo cuanto me molesta lo que hacen los que están a mi alrededor, pero me callé, siempre callado, como siempre aguantando, y cada vez preguntándome por que me callaba, y cada vez era más difícil callar.

Ya terminó el día, nuevamente la casa está llena, otra vez estoy metido en mi pieza escribiendo toda esta ira que siento, porque ya es eso, siento ira, rabia, y no se cuantos otros nombres tiene. Estoy cada vez más ahogado.

Pero pienso, y lo que me ahoga es que no puedo desahogar esta ira con nadie, porque realmente nadie tiene la culpa de todo esto. Hay mucho que pude cortar hace un buen tiempo, y otro que he decidido soportar por motivos más poderosos, pero todo esto al final me ha dejado sin palabras, sin ese derecho humano de putear al mundo y vomitar algo de esta ira.

Hoy quise partir, irme de acá, estuve entretenido en ese programa “zona inmobiliaria” (creo que se llama así), y como vi a mis padres antes, esperando que pasara por la pantalla una oportunidad, esa foto, ese lugar, esos números seguidos de las letras UF que me dijeran… “esta es tu casa”.

Pero aún no pasa, aun siento esta ira, que cada vez es más pegajosa, cada vez me sujeta más fuerte, cada vez me duele más.

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