Se me viene uno de esos veranos difíciles, estoy en un momento donde me cuesta comprender mi forma de vivir, creo que se viene un cambio fuerte, algo así como lo que me pasó el 2005.
El cambio de oficinas ocurrió esta semana, ya el miércoles estábamos allá, justo el día miércoles fue el movimiento de la oficina, justo el miércoles 11, justo en mi cumpleaños.
El viaje a la ciudad empresarial es agotador y aburrido, y hace difícil juntar fuerzas para levantarme en las mañanas. Tampoco ayuda el nuevo “ambiente de trabajo”, en el que nos cortaron todo eso que tan bien construimos en las antiguas oficinas, es que se nota que somos un equipo.
Y creo que este es mi problema… nuevamente soy parte de algo y lo más probable es que deba dejarlo. La vida es rara, y algo sádica, mostrándonos lo que no podemos tener.
Ya estoy consiente de lo que va a pasar, ya lo hablé con mi neurólogo y ya he sentido el cambio. Mi cuerpo no me permitirá tener la vida que acostumbro trabajando en un lugar tan complejo, donde me toma casi dos horas el llegar desde mi casa, y con eso me obliga a pasar menos tiempo con mi familia.
En verdad… no se como explicar lo que siento, ni siquiera entiendo bien porque escribo esto, lo que me molesta no es solo el nuevo trabajo, o los amigos que tengo y probablemente pierda, o cosas que no he mencionado como que esta persona que me importa tanto del colegio no me haya mandado ni un mensaje, o como… ya no se cuantos “comos” tengo.
Quizás la mejor forma de explicarlo es que tengo mucha rabia, muchos deseos de agarrar a puteadas a alguien que se lo merezca, a ver que las cosas sean algo mas… un poco más como quiero, como espero, como me harían feliz. Estoy algo agotado de esperar ese momento donde las cosas tomen sentido y que comprenda el porque ha pasado tanto y que me muestre que he hecho bien al soportarlo todo.
Este miércoles cumplí 35 años, y no los he sentido, tengo 35 años de vida… a la que aún no le encuentro sentido. Hay días en lo que siento que no se como vivir, y no me siento capaz de aprender. Me siento cansado y aburrido de esperar eso que me ayude a encontrar el sentido, eso que me haga desear algo que sea importante, valioso.
No soy como los demás, y no voy a ser como ellos nunca. En estos momentos tengo la sensación que no tendré la vida que tienen los demás, ni podré reír como ellos, ni trabajar como ellos, o desear lo que ellos quieren, siento que este no es mi lugar.
Cada día mi cabeza está más oscura, cada día me cuenta un poco más el tener fe, el sentir que tengo una opción de vivir sin pensar, de que en este mundo tengo un lugar, donde lo que siento y pienso es comprendido. En estos momentos me siento parte del paisaje.