lunes, 29 de junio de 2009

Si me ha pasado

Siempre he pensado que soy algo raro, para ser amable… especial. No he tenido muchas relaciones cercanas, por no decir ninguna, porque siempre ha sido lo mismo.

Mis relaciones, sean del tipo que sean amigos, familia, “personales”, siempre han sido algo distantes, lejanas. Si bien soy una persona bastante amable y que comprende bien a las personas, no soy alguien que pueda dar de si.

Nunca he pasado de una buena amistad, y la verdad es que… si, son mis amigos y eso es bueno, pero si no lo son yo quedo bien igual. Soy alguien “independiente”.

El problema es que esto ya esta quedando fuera de mi control, soy alguien que ya no esta necesitando a nadie por que así es mi naturaleza, ya casi no es una elección, y tengo algo de miedo con eso, no se que pasará si no cambio.

Pero ayer estuve viendo un programa en ya no me acuerdo que canal, estaba la Liliana Roz, la Pamela Díaz y dos más que ya no me acuerdo. Al parecer es un programa donde traen a una “victima” y es entrevistado por estas mujeres. En esta ocasión era José Miguel Villouta, y estaba “entretenido” viendo esta conversación, donde contaba como había salido de las drogas y un montón de otras cosas.

Llegaron hasta el punto inexcusable, le preguntaron por su orientación sexual, que cuando se había dado cuenta y como lo había pasado. No pude evitar recordar mi experiencia y ver cuán parecido fue. Al igual que yo, se dio cuenta cerca de los doce, y como yo… lo primero fue negarlo, y pasó por casi todo lo que me pasó a mi. hasta que llegó al momento de la aceptación, que en mi caso se demoró gracias a mis problemas de salud (ver el blog anterior) y mis problemas de memoria.

Pues bien… después le preguntaron como llegó a sus problemas de drogas, y la respuesta fue “el amor”, le tocó mala suerte. Y me puse a pensar cuando me pasaría eso a mi, al menos eso.

Pues bien… pensé y pensé, y me di cuenta que como estoy no me va a pasar. Pero… ¿entonces cómo voy  a reconocer cuando me pase?. Y comencé a escuchar lo que el contaba y lo que le pasaba, como es que sentía y como es que todo eso tuvo sentido en ese momento.

Pues… me di cuenta que si me ha pasado. Me puse a recordar el colegio y lo largos que eran los recreos, recordé como me la pasaba realmente mal cuando me preguntaba “¿por qué a mi?”. Cuando la pasaba tan mal por este compañero que me gustaba. Y bueno… creo que si me pasó una vez.

Trato de recordar como fue, pasó hace tanto tiempo que me cuesta mucho, no se cuan doloroso, no se como lo soporte, pero se que si me pasó.

¿Cómo pasó mi cambio?, ¿es que realmente ya no me pasa o no dejo que me pase?. La respuesta es difícil… pero tengo algunos datos. Me sentí distinto cuando lo volví a ver cuando nos juntamos gracias a san facebook. Quizás aún siento algo, quizás trato de encontrar algo parecido, quizás tengo miedo de encontrarlo.

No se como buscar, no soy alguien social, no se bien que quiero. Ya tengo 34 años y aún no tengo respuestas. Ya me han hecho comentarios que se me está pasando la micro, y tienen razón, eso me esta pasando.

De todas formas tengo esperanzas, se bien que me puede pasar, ya me pasó una vez y no puedo tener tanta mala suerte. Ahora con trabajo y tratando de armar una vida propia, es algo que tiene que pasar. Tengo algo de miedo.

domingo, 21 de junio de 2009

Asentando la tierra

Hace unos días iba a postear algo bastante depresivo, algo bastante denso, algo sobre lo que no tengo, pero fui interrumpido por lo que quedó pendiente.

Hoy… ya las cosas están más calmadas, estoy terminando muchas cosas, la tierra se está asentando y no se como, pero se está formando un ritmo, una rutina, que no me molesta.

Es difícil para mi entender como ha pasado esto, pero creo que se debe a que, como siempre me estoy mirando el ombligo, no me di cuenta de lo que estaba pasando.

Aún no tengo amigos de esos que uno llama para no estar en casa, pero al menos tengo amigos en el trabajo, de esos con los que reírse y comentar las noticias, aunque a mi poco o nada me importan. En casa, las cosas aún son como siempre, pero al menos ya están más calmadas, las cosas se están definiendo, y yo definitivamente di un paso al lado, ya no juego por los demás, estoy cansado.

La posibilidad de tomar decisiones es relajante, es muy grato poder elegir y saber a lo que uno se está enfrentando, aunque sea algo complicado y difícil, al menos sabes que es y lo que puede pasar, y lo mejor es que sabes que es lo que elegiste.

De mis planes… la compra de un LCD, o de una PS3, planes bastante tontos, ya quedaron atrás, como siempre por motivos de necesidades más importantes. Ahora tengo el plan de comprarme un laptop, pero en serio, un laptop “top”, pero también está cayendo en algunos problemas, siempre pasan cosas que no se esperan.

Pero las cosas no me molestan, siempre que sea algo que valga la pena, no me molesta, puedo patear el sueño que sea por conseguir lo que encuentro que necesito. Las metas solo me sirven para saber hacia donde caminar, nada más que eso, no necesito alcanzarlas, no son estáticas, no son tan importantes como lo que estoy haciendo “ahora”.

En cuanto a “ahora”, creo que tengo que comenzar a encontrar algunas respuestas. He estado pensando seriamente en visitar a un sicólogo, dada mi imposibilidad de tomar medicamentos lo uno que me queda son terapias. Estoy tratando de imaginar como seguir, que quiero, que a pesar de estar más calmado, aún no quiero nada, y es muy difícil aceptar algunas cosas cuando no tienes un motivo claro para hacerlo.

Estoy algo asustado en cuanto a ese tema, siento que ya no tengo tiempo para perder, en la oficina soy el más viejo después del jefe, y de eso me doy cuenta cuando escucho hablar a los “niños” que trabajan conmigo. Pero tengo menos que ellos, que hay algunos con familia, casa, planes…, muchos vienen de regiones, han tomado decisiones difíciles y se la han jugado.

Se que yo también tengo mi historia, y no ha sido simple (si quieres saber de que hablo, mira mi otro blog), pero eso no me da un justificativo para no tener algo como ellos.

Este mes se acaban los tres meses a prueba, no se si me quedaré, no quiero pensarlo y no quiero sentirme seguro. Pero si quedo fijo… las cosas estarán cada vez más fijas, habrá menos que elegir, todo debe ser “más simple”, ojala sea así.

jueves, 11 de junio de 2009

Sin la venda en los ojos

Estoy mal, no creo que sea una sorpresa escuchar eso de mi boca, o en este caso, de mis dedos. Han sido días donde las cosas han pasado, y no me han importando.

Tuve mi visita médica este lunes, hace tiempo que no iba a ver a mi neurólogo. Al final mis visitas se transforman en conversaciones entre dos personas que hablan mucho. Me cuenta un poco de su familia, yo de la mía, de lo que pienso y siento, y él me aconseja. La secretaria me contó que después que sale un paciente los descuera, hablando de todo lo que conversaron, pero eso no me importó, me da lo mismo.

Y ese es el problema, todo me da lo mismo. En el trabajo, las cosas van, he cometido algunos errores, y otros aciertos. Aún no se si me quedo, y me importa quedarme porque… acá en casa es necesario que me quede.

¿Por qué no siento nada?, ¿por qué las cosas pasan sin que yo las sienta?

Hablando con mi neurólogo me contó un poco de lo que me pasó. Le pregunté que tan malo fue lo que me pasó, y me contó cuan cerca quede de que pasara algo realmente malo, me contó como lo que me quedó como recuerdo es algo que me podía llevar a una epilepsia como la conocen todos, perdida de conciencia y convulsiones, u otro tipo, donde una tiene ataques donde la desesperación va en aumento, llevándote a una situación de neurosis o paranoia, y me comentó que yo iba derecho a una camisa de fuerza.

Bueno, le pedí que me recomendara un sicólogo. Me di cuenta que yo no voy a ser normal, que esta sensación de estar fuera es porque estoy fuera, y que esto no va a cambiar, siempre voy a tener estos días tan dolorosos que me dejan con muchas preguntas.

Ayer venía del supermercado, había comprado un par de helados, siempre me hace sentir mejor comer helado y ver como mi familia también lo hace. Pero en el camino a casa, no pude seguir caminando.

Iba por la plaza de la villa y simplemente los pasos se hicieron más pesados y… me costó dar otro, hasta tal punto que quede parado en medio de la calle. Estoy cansado, estoy con poca fuerza estos días, estoy con mucho peso en los pies.

En el trabajo, siento días donde estoy siendo observado y juzgado, pero probablemente sea uno de mis ataques de paranoia, que jamás paso, que no puedo entenderlos. No se si algún día pueda.

No soy normal, no voy a serlo, y ya no se si eso me importa.