Las cosas como siempre, haciéndolas de arbitro, evitando un ambiente aún más difícil, esta casa ya no es un lugar sano para vivir. Sigo cansado, sigo siendo el raro del lugar, sigo siendo el que no siente ni hace lo que los demás. Ya en el trabajo, creo que como broma, me pregunto si yo soy gay, obviamente lo negué, pero no puedo negar que llamo la atención, un hombre de 37 años solo… suena raro.
Pero no es por ser gay, si fuese eso ya estaría con alguien, pero soy alguien distinto, acostumbrado a estar solo y que no sabe como hacer para encajar en un lugar, donde siempre llama la atención por ser raro, aunque soy alguien raro pero interesante, igual soy raro.
El tema es que no he tenido la fuerza para quitar este peso de encima, esta falta de coraje para vivir como los demás. Soy distinto, ahora lo sé, y como dije, no por ser gay, solo por ser alguien que ha pasado por tantos malos ratos, soy una persona que ve los que los demás pierden, soy una persona que ve como ya no puede vivir la vida que le ofrecen, soy… alguien que no calza en este mundo.
Saben, creo que no se como amar, que no puedo, que me falta la fuerza de arriesgarme, que es como me lo dijo la sicóloga, tanto me ha pasado, que me transformé en alguien capaz de soportar todo, hasta el amor, el deseo, la amistad.
Mi familia no es el refugio que necesito, solo soy lo que quieren, pero no saben que es lo que quiero, ni yo lo sé, pero no me lo hacen fácil, sigo con el deber de cuidarlos, de estar allí cuando necesitan que esté allí.
Este mundo no es para mi, aquí no veo como poder vivir, tendré que inventar como.