Estoy viendo los 80, en el momento cuando el hijo les cuenta que va a ser papá, y que eso le cambia toda la vida, y no puedo evitar pensar… puta que tiene suerte.
Veo a mi sobrina, la veo y me sonrío, la recuerdo y me siento bien, pero recuerdo a sus papas y me doy cuenta que no estoy en su vida como quisiera.
Me gustaría tener un hijo, como ya lo he dicho muchas veces, pero ya lo había superado, o eso creía. En el trabajo me comentaron que yo debía querer mucho a mi sobrina, que pasaba todo el día hablando de ella. Yo no me doy cuenta del tiempo ni de como pasa, ni de cuando digo las cosas, y parece que es cierto, hablo mucho de ella. Entiendo a mis tíos cuando me abrazaban y cuando yo los visitaba y conversábamos hasta tarde, cuando me quedaba el fin de semana y salíamos en bicicleta, y también entiendo lo que sentían cuando yo volvía a la casa y ya no estaba allá, o cuando no los llamaba.
Me gustaría que esa niña fuese mi hija, veo su vida y la encuentro tan parecida a lo que yo viví, muchos problemas en su casa, y lo único que puedo hacer es enseñarle, a como enfrentar las cosas, a como decidir, a como pelear por lo que quiere, en quien confiar, pero no puedo decidir que es lo que le pasará, ni como serán sus noches, cuando se acueste, y quizás esté sola y necesite hablar, cuando pienso en todo lo que la podría ayudar, y que veo que no está en mis manos, que no puedo pasar de los consejos y de lo que puedo enseñarles las tardes que está acá.
Dios… quiero mucho a esa niña, si me pidieran que me cortara un brazo por ella, preguntaría cual de los dos, no pensaría en si o no, haría lo que fuese necesario.
Creo que no hay dudas, quiero un hijo, y eso asusta, ya tengo 37 años, como que me queda poco tiempo, y no se como lograrlo, ya decidí la vida que tendré, con mi pareja, espero encontrarlo pronto, pero un hijo… es un gran cambio, he visto sitios y no es común que siquiera piensen en hijos.
Creo que es otro deseo que se quedará en deseo.